martes, 18 de septiembre de 2012


Ángeles

(Lo Esencial de los Símbolos)

ImageMensajeros invisibles, habitantes de los cielos, seres de luz y de ligereza pero también de fuego y poder guerrero, están presentes en el espíritu humano desde siempre y no hay civilización alguna que no haya considerado la existencia de estos espíritus benéficos que colaboran con el Creador en muy distintas misiones, según sus diferentes rangos y categorías.
Seres intermedios entre Dios y el mundo, dotados a veces de un cuerpo etéreo, simbolizan las funciones divinas y la relación de Dios con sus criaturas. Las jerarquías terrenales son reflejo de las celestiales. Son signos advertidores de lo sagrado, que nos acompañan y ayudan cuando los necesitamos. A través de la tradición judeo?cristiana, conocemos algunos de sus nombres, como por ejemplo los tres arcángeles principales: Miguel, vencedor de dragones; Gabriel, mensajero e iniciador, o Rafael, protector de médicos y caminantes.
En India, el Universo es concebido como una jerarquía de fuerzas activas, angelicales y demoníacas, divinas y heroicas. Este universo está compuesto por siete planos (lokas) que van desde el origen invisible hasta la manifestación concreta, y está habitado por miríadas de dioses, ángeles y demonios que, conjuntamente, hacen esfuerzos por servir al "Dharma", la Gran Ley Universal, a través del "Karma", la ley de acción y reacción, tan presentes ambas en la cultura oriental.
En Grecia, el "daimon" es descrito por Platón en boca de Sócrates, afirmando que en cada hombre de bien reside uno de estos "genios tutelares", situado entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo divino, lo sensible y lo inteligible, que ama la verdad e inclina al hombre hacia el bien, la belleza y la felicidad.
Cada ser humano tiene pues, según todas las tradiciones, un ángel guardián, (o tres si seguimos la doctrina de C.Agrippa, que concede uno a cada plano de la personalidad humana, el plano mental, el emocional y el físico), que vela por él para hacerle progresar en el camino hacia su propia realización espiritual. Todas las religiones afirman que Dios jamás ha abandonado a los humanos y quiso dotarnos a cada uno de un ángel custodio para que escuchemos su voz, ya sean sus misteriosos susurros o sus órdenes imperiosas y estimulantes para despertar nuestra conciencia.
La leyenda los hace siempre portadores de buenas noticias para los hombres, por su alada rapidez como mensajeros celestes.
Te invitamos a visitar nuestra página web: www.acropolishonduras.org

         La ceremonia del Té
"La ceremonia del té consiste en hervir agua, preparar té y beberlo". Esa fue la respuesta que dio Rikyu, el legendario maestro del té, cuando le preguntaron en qué consiste el arte que practica.
Para los occidentales nos resulta muy difícil de entender cómo algo tan cotidiano puede ser considerado un arte. Lo que ocurre es que, precisamente en el hecho de la trascendencia de lo que se hace, por más cotidiano que sea, radica el sentido del arte.
Para el japonés tradicional, el arte consiste en el camino, en el sentido con el que se hacen las cosas; no importa qué se hace, sino cómo. Lo importante es alcanzar la maestría y no importa en qué. Este camino, el "Do" (Tao para los chinos), es el mismo en todas las artes y ciencias. Es el sendero que conduce hacia el satori, hacia la integración del hombre con las leyes naturales, con el sentido de la naturaleza.
Por lo dicho, la ceremonia del té o Sado tampoco es hacer de algo cotidiano algo "bonito". Beber el té con el corazón sería hacer que eso que es cotidiano, al intervenir el arte, traspase la esfera de lo mundano para convertirlo en una ceremonia, cuya estética deviene de una ética basada en criterios que solo se pueden aplicar cuando se viven, cuando son parte de quien los manifiesta. Quien es capaz de aquéllo, es un maestro.

El dar en el blanco con una flecha, el vencer a un rival con un solo movimiento, el hacer un corte en la madera una vez y bien hecho, así como la perfección al servir el té, son la manifestación de ese dominio de sí mismo, consecuencia exterior de una vivencia interior. Por esto la técnica no es lo más importante.

El "palacio" del té es una choza, una cabaña donde el más noble de los hombres es obligado a entrar con humildad, a arrodillarse para entrar. A través de un agujero de 60 por 80 centímetros, absolutamente todos los comensales de esta ceremonia deben someterse a "entrar a gatas", a cambiar su estado de conciencia dejando afuera los problemas del mundo exterior junto con sus zapatos y sus armas. Están entrando a un espacio sagrado, y durante la ceremonia, lo cotidiano no existe: si algo se hace, es sagrado; si algo se dice, es sagrado.

Los materiales y la forma en la que ha sido trabajado este "palacio" crean un ambiente que es capaz de transformar en música los tonos del agua al hervir, que permiten que se escuche cómo el carbón es abrasado. Los colores de la piedra, la madera, la paja y el papel, opacos como la piel del japonés, tamizan la luz, el sonido y los aromas con firmeza y suavidad al mismo tiempo. El sabor de cada bocado ofrecido se adapta a la situación y al individuo.

La austeridad del sitio es coherente con su sentido y adecuado al carácter de su anfitrión, como todo lo destinado al encuentro: la vestimenta, la decoración, los utensilios, el jardín…. Todo es adecuado a esta celebración y a estos invitados, no a los de ayer ni a los de mañana.

Así se genera un mágico equilibrio que condiciona los sentidos hacia la percepción de lo invisible, del vacío, de aquello que está en cada elemento que conforma el espacio, como en la vida del maestro.

Todo tiene un sentido, una misma tendencia; cada parte, independientemente o conjugada, está en armonía con el todo...

La conducta de uno debe ser natural e imperceptible.
Las flores deben concordar fácil y placenteramente con el salón.
Los utensilios de té deben reflejar la edad o juventud de los invitados.
Los arreglos del salón del té deben ser tales que complazcan los corazones de los anfitriones e invitados y no distraigan sus pensamientos.
Esto es de primordial importancia.
Debe penetrar muy profundamente en el corazón no dejando nada de lo exterior.

(Adaptación – Revista Esfinge - Fuente: boletín Heka)
Te invitamos a visitar nuestra página web:  www.acropolishonduras.org 

viernes, 7 de septiembre de 2012







Busca dentro de ti - Amado Nervo

BUSCA DENTRO DE TI
Busca dentro de ti
la solución de todos los problemas,
hasta de aquellos que creas
más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto;
dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen,
aún para levantar un muro,
aún para tender un puente,
has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.
Están cortadas dentro de ti las malezas y
lianas que cierran los caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus formulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo,
la piqueta más dura, la pala más resistente,
entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas
y se te enseñara la mejor de todas las formulas,
y se te dará la más sólida de todas las herramientas.

Y acertarás constantemente,
puesto que dentro de ti
llevas la luz misteriosa de todos los secretos.

Amado Nervo

Visitanos en:  wwww.acropolishonduras.org ó puedes comunicarte con nosotros al 2232-0727.

 

                       El Amor - Khalil Gibran

 Dijo Almitra: Háblanos del Amor.
Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió
sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor os llame, seguidlo.
Y cuando su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.
Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce
vuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os acrece, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta
vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.
Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis
conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros,
por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer
del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os
alejéis de sus umbrales.
Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda
vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de
sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debéis decir: «Dios está en mi corazón»,
sino más bien: «Yo estoy en el corazón de Dios.»
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor
porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que
vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía
a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.
Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una
canción de alabanza en los labios.

Khalil Gibran
(de la sección de "El Profeta")


Visítanos en: www.acropolishonduras.org

sábado, 18 de agosto de 2012





La Amistad - Khalil Gibrán
Y un joven dijo: Háblanos
de la Amistad
Y él contestó:
Vuestro amigo es la respuesta de vuestras necesidades
Él es el campo que sembráis con amor y cosecháis
con agradecimiento.
Él es vuestra mesa y vuestro hogar.
Porque acudís a él con hambre y sed de paz.
Cuando vuestro amigo hable, no temáis el “no”
en vuestra propia mente, ni retengáis el “si”,
y cuando el enmudece, vuestro corazón no cese
de escuchar el suyo.
Porque en la amistad, todos los pensamientos,
todos los deseos, nace y se esparcen con regocijo
inesperado y sin palabras.
Cuando os alejéis de vuestro amigo, no sufráis.
porque aquello que en él más amáis.
Será más claro en su ausencia, como la montaña
es más clara desde el llano para el montañés.
Y no permitáis más propósito en la amistad,
que el ahondamiento del espíritu.
Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo.
¿Por qué, qué amigo es el que buscáis para matar las horas?
Buscadlo siempre para vivir las horas
Porque él está para llenar vuestra necesidad
Y no vuestro vacío.
Y en la dulzura de la Amistad,
Dejad que hayan sonrisas y placeres compartidos.
Porque en el rocío de las cosas pequeñas
El corazón encuentra su mañana y se refresca.

Khalil Gibrán

Visítanos en : www.acropolishonduras.org


jueves, 16 de agosto de 2012



"La Confianza en Sí Mismo"




  • La Confianza en sí mismo surge ...
  • Cuando  se sabe que para lograr una cosa hacen falta muchos pasos encaminados con perseverancia en el mismo sentido.
  •  Cuando se sabe que es necesario aclarar las propias ideas y sentimientos, aunque para ello haya que enfrentar el amargo trago de reconocerse a sí mismo tal y como se es en todo momento.
  • Cuando se sabe que no somos perfectos, pero somos capaces de concebir lo que es la perfeción.
  • Cuando se sabe que los estado de ánimo son cambiantes, pero no afectan  al verdadero Yo, que es la raíz de la confianza en sí mismo.
  • Cuando se sabe que el dolor es condimento necesario en la vida, indispensable para aprender, en la medida en que los dolores se convierten  en experiencias.
  • Cuando se sabe que la acción es preferible a la inacción, y el compromiso con la vida  es preferible a la indiferencia apática.
  • Cuando se sabe que todos disponemos de fuentes enormes de energía que no sabemos utilizar, bien porque las desconocemos, porque no creemos en ellas o porque no las sabemos aplicar.
  • Cuando se sabe que los fracasos son enseñanzas  y los éxitos son pruebas felizmente superadas en el camino.
  • Cuando se sabe que siempre recibiremos críticas y alabanzas, pero ni unas ni otras valen lo que nuestra conciencia serena nos indica como positivo o negativo para nosotros mismos.
  • Cuando se sabe que nadie puede arrebatarnos nuestra esencia de seres humanos ; y esa es nuestra fuerza.
  • Cuando se sabe que la convivencia con los demás hombres es maravillosa, pero no debemos esperar que los otros lo hagan todo por nosotros, ni tampoco ser tan orgullosos como para no aceptar ninguna ayuda.
  • Cuando se sabe que si descubrimos hombres superiores a nosotros, debemos tomarlos como ejemplo y no como motivo de depresión; y si los encontramos inferiores, ver qué es lo que debemos evitar, sin vanagloriarnos ante ellos  de los que somos y poseemos.
  • Cuando se sabe que como seres  humanos tenemos un punto de partida y un destino al que llegar, que nuestro quehacer actual  tiene un porqué, una necesidad  y una finalidad.
  • Cuando se sabe que no todo está escrito, y por los mismo, nosotros podemos agregar unas palabras más en el Libro de la Vida.
Delia Steinberg Guzmán
Directora Internacional de Nueva Acrópolis
Visítanos en :  wwww.acropolishonduras.org


miércoles, 8 de agosto de 2012

                    Valores Humanos... ¿para qué?

ImprimirE-Mail
Si tuviéramos una mentalidad supersticiosa como la que se atribuye a la gente de tiempos arcaicos o a la que vivió en el medioevo, pensaríamos que cuantas desgracias se dan en el mundo constituyen una señal divina, metafísica, algo que quieren decirnos los espíritus de la Naturaleza.

Pero nosotros somos racionales e intentamos explicarlo todo de manera objetiva y sensata. Entonces...
¿Por qué, si pretendemos haber conquistado el diálogo entre las personas y la libre expresión de opiniones, hay quienes pasan por alto el diálogo y emplean la fuerza del terror y la muerte para imponer sus ideas?
¿Por qué se pueden combatir los delitos comunes y no el terrorismo con la misma contundencia? ¿Por miedo? Entonces, ¿terminará por prevalecer el terrorismo?
¿Por qué, si todos los seres humanos son iguales, unos pueblos se destruyen a otros según oscuros privilegios, ante la mirada atónita e impotente de los grandes gobiernos del mundo?
¿Por qué en algunos sitios hay sobreproducción de alimentos -al punto de tener que controlarla- mientras que en otros la gente muere de hambre y enfermedades sin remedio? ¿Qué impide enviar los excedentes a quienes los necesitan desesperadamente?
¿Por qué, si hay un respeto presuntamente establecido por todas las formas de creencias religiosas, siguen combatiendo unas contra otras, y sobre todo las que son más fuertes numérica y económicamente contra las más débiles en esos ámbitos?
¿Por qué saltan al conocimiento público tantos escándalos, tanta corrupción, tanta mentira y traición?¿Antes no los hubo, o los hubo y no se conocían? Y si ahora los hay en mayor cantidad, ¿por qué?
Por qué se denigran de palabra las guerras y las armas, mientras se siguen fabricando y vendiendo armas, mientras existen bombas tan potentes como para destruir ciudades enteras?
¿Por qué llueve donde antes no llovía y hay sequía donde antes sobraba el agua? ¿Por qué se desbordan los ríos y se revuelven los mares? ¿Por qué rugen de nuevo los volcanes? ¿Por qué hace tanto frío y tanto calor fuera de las épocas normales? ¿Por qué tanta indefensión ante una Naturaleza imprevisible?
¿Por qué está mal visto hablar de valores cuando es tan evidente su carencia? ¿Y quién nos enseñará cuáles son esos valores ausentes, si no se pueden mencionar?
¿Por qué la liberalidad en las costumbres conduce a la relajación moral, a la pérdida de la cortesía, a la violencia en general?
¿Por qué hay que olvidar y renunciar al pasado para construir el futuro? ¿Por qué son negativos los ejemplos y experiencias recogidos antes de ahora? ¿Todo lo pasado es malo, toda culpa está en el pasado, o estamos cayendo en el extremo opuesto de aquella otra afirmación de que todo tiempo pasado fue mejor?
¿Por qué las explicaciones racionales a tantas incógnitas, si son acertadas, no logran detener tantos despropósitos?

Tal vez, con otra mentalidad, no supersticiosa pero sí más intuitiva, pensaríamos que la Naturaleza, la historia, el destino o como se quiera llamar a la suma de hechos que nos desconciertan, tienen una lectura especial, tan sencilla y profunda como la sabiduría que nos hace falta para descifrarla.
Un poco de sentido común, de lógica, de simplicidad y sinceridad pueden ser las llaves de esa sabiduría hoy reñida con la hipocresía, la artificialidad, la cobardía y el egoísmo. Hay que probar esas llaves. Y pronto.

Te invitamos a visitar nuesta página web: www.acropolishonduras.org   ó puedes comunicarte a nuestros teléfonos: 2232-0727  y 2235-3360.