sábado, 13 de octubre de 2012







Confucio


Con el nombre de K'ung fu-tzu, o maestro K'ung, al que los misioneros jesuitas de Pekín latinizaron en Confucius, se conoce en la Historia del pensamiento el filósofo más influyente en el pueblo chino.
K'ung Chung-ni, o K'ung Chiu nació según la tradición en Kuo Li, cerca de Tsou, estado de Lu, el día 21 del décimo mes del año 551 a.C y habría vivido hasta 479. El padre, Schu-Liang-Ho, había tenido nueve hijas de su primera mujer y un hijo tullido con la segunda. Como ninguno de ellos podía hacer el sacrificio a los antepasados, siendo ya anciano se separó de su mujer y solicitó a una de las tres hijas de la familia Yan, la más joven de las cuales fue la madre de Kung Tsé. A los tres años perdió a su padre.
Desde su primera infancia, mostró su inclinación por los ritos y ceremonias: ordenaba vasijas, siguiendo la disposición tradicional no aprendida aún.
Su familia, al parecer, pertenecía a un noble linaje, aunque pobre, por lo que pronto, a los diecisiete años se tuvo que emplear en trabajos subalternos en la administración pública, como inspector de graneros y de ganados, a cargo de la familia noble de Ki. A la vez desempeñó tareas de enseñanza en las escuelas tradicionales, donde los hijos de la nobleza aprendían a escribir y calcular, tiro con arco, conducción de carros, música y ceremonial, desarrollando así una actividad pedagógica que mantuvo en las distintas etapas de su vida, hasta establecer su propia escuela.
El gusto por la música le acompañó durante toda su vida, cultivando con especial asiduidad el estilo Schao. También amaba la música popular de canciones tradicionales, que recogió en el cancionero Schi King. Se dice que la música le sirvió para librarse del cerco de las gentes de Kuang, junto con su discípulo Tsi Lu, que le acompañó en muchos de sus viajes.
El jefe de la familia noble de Mong, Hi Tsi, al verse cercano a la muerte, le encomendó la educación de su hijo Mong I Tsi y su sobrino. él les propuso hacer un viaje a la ciudad de Lu, capital del estado del duque de Tsou, para entrevistarse con Lao Tan, o Lao Tsé al que veneraba como un maestro, bibliotecario entonces de la corte. El encuentro entre estos dos sabios constituye una de las escenas cumbres de la tradición filosófica china. El enigmático comentario de Confucio ha merecido toda clase de interpretaciones: "el pájaro vuela, el carnero corre por la tierra, en cambio el dragón no se sabe dónde está su morada. He visto a Lao Tsé, es como el dragón".
El trato como consejero del indeciso y débil príncipe de Tsi le sirvió para conocer de cerca las particularidades del gobierno y al mismo tiempo aumentó su prestigio como hombre de Estado, de tal manera que obtuvo un cargo público en el Estado de Lu, como encargado de la provincia de Tschung Tu, y más tarde Ministro de Obras Públicas, y al siguiente año de Justicia, que era similar a un visir. Era tal la eficacia de sus métodos que en tres meses reorganizó la administración. Tenía cincuenta años de edad y por entonces algunos de sus discípulos también ocupaban puestos de responsabilidad.
Su estrella comenzó a declinar, debido a las estratagemas del vecino estado de Tsi, para enemistar al príncipe con su ministro, por lo que se vio obligado a dejar el estado de Lu. Se dirigió al de We, luego al de Pu, donde tuvo que prometer no ir a We, cosa que no cumplió y el justificó como "compromiso forzado", lo cual nos ofrece una idea de su condición de perseguido. Más tarde, el rey Tschao de Tschu quiso concederle un territorio, pero sus dignatarios lo impidieron, conocedores de la eficacia de los discípulos de Kung Tsé. También el joven príncipe Tsé Tscho de We, le pidió que fuera su consejero. Fue la última oportunidad de acceder a la vida política. Aquellos contratiempos que le hicieron experimentar la faz oscura de la política acabaron por alejarle de la vida pública y la última etapa de su vida la dedicó a su escuela y a recopilar los documentos de la antigüedad. Murió a los setenta y tres años.
Entre sus discípulos se encuentran:Yan Hui, su predilecto, que murió antes que el Maestro, a pesar de que le había dicho: "mientras viváis, maestro, no puedo atreverme a morir"; Jang Keng, uno de los primeros; Tsung Yu, guerrero que amaba su espada; Tsi Tiao Kai, que despreció un cargo oficial para seguir investigando; Yu Jo, que fue jefe de la escuela a la muerte del Maestro; y casi dos siglos más tarde, Men Tsé, a quien debemos la recopilación de las enseñanzas del maestro en "Los Cuatro Libros clásicos". Tuvo una segunda generación de discípulos, que fueron los más brillantes y que le acompañaron en sus viajes. A pesar de que vivía en una sociedad feudal, el sabio no hacía distinciones sobre la procedencia de sus alumnos, y admitía a ricos y pobres por igual, con tal que quisiesen aprender.
El pensamiento de Kung Tsé
Como sucede con otros muchos pensadores de la Antigüedad, no han llegado hasta nosotros obras originales escritas por el filósofo chino. Solía afirmar: "yo repito, no creo nada", como indicando que su contribución no pretendía aportar innovaciones, sino recuperar el espíritu de las antiguas enseñanzas, la cultura (wen) de los reyes Chou.
En este sentido, resultan muy destacados su estudio y comentarios al I Ching (Libro de las Mutaciones), el texto oracular y sapiencial en torno a los 64 hexagramas, mítica mente atribuido al emperador Fu Hi, obra cumbre de la sabiduría milenaria china. Tanto los "Comentarios para la Decisión" como la interpretación de las "Imágenes" que sugieren las combinaciones de líneas continuas y discontinuas, se deben a Kung Tsé, junto con alguno de sus discípulos.
Algún tiempo después de su muerte salió a la luz el "Lun-yü", colección de aforismos, citada a menudo como "Diálogos mezclados", o "Analectas", los cuales, a pesar de citarse de manera escueta y separados del contexto, resultan esenciales para conocer la visión del mundo confuciana, que le valió el título de "maestro de diez mil generaciones".
Plantea Kung Tsé una vuelta al principio del Li, dotando a este concepto de observancia de los ritos y costumbres de la tradición de un nuevo sentido, de carácter ético y moral. Más allá de un conjunto formal de normas y prescripciones, en realidad se trata de la expresión terrenal y visible de un Orden cósmico y celeste y a la vez,; del discernimiento humano, la comprensión de ese lazo que une a las cosas del cielo con las de la tierra, que le llevará a plasmar la Justicia en todas sus acciones. Se produce así una estrecha relación entre Moral y Política, muy semejante a las propuestas de Platón sobre el gobierno de los filósofos. Complementario resulta el concepto de I, como entendimiento correcto de las relaciones sociales y cumplimiento de los deberes y derechos sociales inherentes de la posición y responsabilidad de cada cual.
La filosofía confuciana es también un humanismo, en torno a la noción de "jen", o "ju", el Hombre-Príncipe, el cual, independientemente de su origen familiar, es el que cultiva los valores morales, conoce su deber, y actúa pensando en el bien de la sociedad a la que sirve. Se ha emparentado este concepto aristocrático con el de "caballero", que Confucio emplea asociado, no en el sentido de pertenencia a la nobleza como clase privilegiada, sino más bien como "hombre noble", dispuesto a entregar su vida a la práctica del bien y de la virtud. El jen, o ju es un hombre bueno pero fuerte y valeroso, un hombre instruido en aquellas disciplinas que le son precisas para servir a la sociedad.
Por ello, para la consecución del ideal del hombre-ju resulta fundamental el estudio, la formación, pero no encaminados a adquirir un conocimiento teórico, sino de tipo práctico, una integridad y coherencia, una constante atención para corregirse, aprendiendo de los errores. De ahí que la educación, orientada al aprendizaje y práctica de las artes, adquiera singular importancia, no sólo en cuanto adquisición de conocimientos, sino como aprendizaje y dominio de las reglas ancestrales.
Confucio destaca la tradición del culto a los antepasados, aplicándolo al deber ineludible de servir a los padres, como modelo que se hace extensivo a los superiores, de manera que el Estado, según su doctrina, se articula como una gran familia. En este sentido, el desarrollo del individuo repercute en el bien de la sociedad.

Micro Cápsula
Nueva Acrópolis, organización internacional sin fines de lucro de carácter filosófico y cultural. En  más de 50 países, se ofrecen cursos de Filosofía Práctica,  así como una variada agenda de actividades culturales y de Voluntariado. Contáctanos al Tel.: 2232-0727 y visítanos en:  www.acropolishonduras.org




sábado, 6 de octubre de 2012





   Un excelente aliado: el Optimismo

Si quieres conquistar una meta necesitarás no sólo una buena planificación, un conocimiento adecuado y un buen análisis, sino también, y esto es indispensable, una dosis de optimismo.

Optimismo viene de óptimo que significa el mayor grado de perfección de algo. Y el optimista es aquel que siempre percibe lo mejor de cada situación, considerando que lo que está realizando va a tener buenos resultados. Optimista es alguien que ve la vida por el lado luminoso, que prefiere ver las luces y no las sombras, que le da mayor valor a lo favorable antes que a lo adverso. Por eso las personas dotadas de esta cualidad ven lo mejor de cualquier situación y reflejan al mismo tiempo una fe a toda prueba.    

Muchas veces el optimista es visto como soñador y fantasioso. Se dice de él que no percibe las cosas como son sino como quisiera que fuesen, y por lo tanto, carece de la objetividad necesaria para tener una completa visión de la realidad presente y futura. “Tarde o temprano te toparás con la fría realidad”, le dicen.

No obstante, si investigamos sobre la vida de quienes han logrado metas realmente importantes, veremos que eran personas optimistas. Personas que tenían los pies en la tierra pero la mirada elevada hacia el cielo, que tenían una gran fe y se creían capaces de realizar grandes acciones, con el convencimiento de que el éxito coronaría sus planes. Estas personas no dejan de considerar los aspectos negativos o difíciles, sino que, al conocer sus propias fuerzas y recursos, los ponen en acción con la mayor resolución, esfuerzo y trabajo hasta alcanzar la victoria.

El horizonte que divisa el pesimista, en cambio, es opaco y limitado. Ve lo oscuro y negativo minimizando los elementos a favor y maximizando los obstáculos, de forma que pareciera que lo más lógico es renunciar al esfuerzo.

Por ello es bastante raro encontrar un pesimista que haya triunfado, más aún, que se sienta triunfador.

Cómo desarrollar el optimismo y hacerlo nuestro aliado:

1- Conocerse a sí mismo: para saber de qué somos realmente capaces.

2- Descubrir el sentido de nuestra propia vida: mal puede ser optimista quien no ha encontrado la razón de su existencia.

3- Entrenarse en la aplicación de los recursos propios. Entrenan los atletas, entrenan los artistas, entrena todo aquel que busca mejorar sus marcas; naturalmente es imprescindible el entrenamiento en aquel que aspira a metas valiosas. Así iremos descubriendo de qué somos capaces.

4- El filósofo Jorge Ángel Livraga, nos decía: “Os recomiendo triunfar”. Sólo el que triunfa puede ser optimista.

5- Fe en sí mismo: ello solo se logra autoafirmándose en la propia y más profunda realidad en el momento de la acción.

6- Seguir la recomendación del gran estratega Sun Tzu: “Usa tu fuerza ordinaria para combatir; usa tu fuerza extraordinaria para vencer”. 



Micro Cápsula
Nueva Acrópolis, organización internacional sin fines de lucro de carácter filosófico y cultural. En  más de 50 países, se ofrecen cursos de Filosofía Práctica,  así como una variada agenda de actividades culturales y de Voluntariado. Contáctanos al Tel.: 2232-0727 y visítanos en:  www.acropolishonduras.org





lunes, 24 de septiembre de 2012

El Triple Filtro de Sócrates


La Filosofía puede ser muy útil y esclarecedora para nuestra vida, tómate un minuto para leer esta anécdota.
En la antigua Grecia, el filósofo Sócrates gozaba de alta reputación y admiración por sus conocimientos. Un día un conocido encontró al gran Maestro en la calle, y le dijo:

"Sócrates, ¿usted sabe lo que he oído acerca de un amigo suyo?"

"Un momento", replicó Sócrates. "Antes que me diga algo, quiero ver si usted supera una pequeña prueba. La llaman prueba del triple filtro"

"¿Triple filtro?"

"Así es", continuó Sócrates. "Antes que me hable de mi amigo, es una buena idea tomar un momento y filtrar lo que usted va a decirme.
El primer filtro es la verdad. ¿Está Ud. absolutamente seguro que lo que va a decirme es verdad?"

"No", dijo el hombre, "realmente sólo lo oí y..."

"Muy bien, replicó Sócrates. "Entonces usted no sabe realmente si es verdad o no. Veamos el segundo filtro, el filtro de bondad.

¿Lo que me va a decir de mi amigo es algo bueno?

"No, al contrario..."

"Entonces - prosiguió Sócrates - me va a decir algo malo de él, pero usted no está seguro de que sea verdad. Todavía falta un filtro: el de utilidad. ¿Lo que me va a decir de mi amigo es útil para mí?"

"No, realmente no."

"Bueno", concluyó Sócrates, "si lo que me va a decir no es ni verdad, ni bueno, ni aún útil, ¿Para qué me lo quiere Ud. decir?".

Visítanos en:  www.acropolishonduras.org
Asociación Cultural Nueva Acrópolis: Blvd. Suyapa, en Colonia Florencia Sur, Avenida Los Pinos,en calle atrás de la Farmacia Senros.



martes, 18 de septiembre de 2012


Ángeles

(Lo Esencial de los Símbolos)

ImageMensajeros invisibles, habitantes de los cielos, seres de luz y de ligereza pero también de fuego y poder guerrero, están presentes en el espíritu humano desde siempre y no hay civilización alguna que no haya considerado la existencia de estos espíritus benéficos que colaboran con el Creador en muy distintas misiones, según sus diferentes rangos y categorías.
Seres intermedios entre Dios y el mundo, dotados a veces de un cuerpo etéreo, simbolizan las funciones divinas y la relación de Dios con sus criaturas. Las jerarquías terrenales son reflejo de las celestiales. Son signos advertidores de lo sagrado, que nos acompañan y ayudan cuando los necesitamos. A través de la tradición judeo?cristiana, conocemos algunos de sus nombres, como por ejemplo los tres arcángeles principales: Miguel, vencedor de dragones; Gabriel, mensajero e iniciador, o Rafael, protector de médicos y caminantes.
En India, el Universo es concebido como una jerarquía de fuerzas activas, angelicales y demoníacas, divinas y heroicas. Este universo está compuesto por siete planos (lokas) que van desde el origen invisible hasta la manifestación concreta, y está habitado por miríadas de dioses, ángeles y demonios que, conjuntamente, hacen esfuerzos por servir al "Dharma", la Gran Ley Universal, a través del "Karma", la ley de acción y reacción, tan presentes ambas en la cultura oriental.
En Grecia, el "daimon" es descrito por Platón en boca de Sócrates, afirmando que en cada hombre de bien reside uno de estos "genios tutelares", situado entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo divino, lo sensible y lo inteligible, que ama la verdad e inclina al hombre hacia el bien, la belleza y la felicidad.
Cada ser humano tiene pues, según todas las tradiciones, un ángel guardián, (o tres si seguimos la doctrina de C.Agrippa, que concede uno a cada plano de la personalidad humana, el plano mental, el emocional y el físico), que vela por él para hacerle progresar en el camino hacia su propia realización espiritual. Todas las religiones afirman que Dios jamás ha abandonado a los humanos y quiso dotarnos a cada uno de un ángel custodio para que escuchemos su voz, ya sean sus misteriosos susurros o sus órdenes imperiosas y estimulantes para despertar nuestra conciencia.
La leyenda los hace siempre portadores de buenas noticias para los hombres, por su alada rapidez como mensajeros celestes.
Te invitamos a visitar nuestra página web: www.acropolishonduras.org

         La ceremonia del Té
"La ceremonia del té consiste en hervir agua, preparar té y beberlo". Esa fue la respuesta que dio Rikyu, el legendario maestro del té, cuando le preguntaron en qué consiste el arte que practica.
Para los occidentales nos resulta muy difícil de entender cómo algo tan cotidiano puede ser considerado un arte. Lo que ocurre es que, precisamente en el hecho de la trascendencia de lo que se hace, por más cotidiano que sea, radica el sentido del arte.
Para el japonés tradicional, el arte consiste en el camino, en el sentido con el que se hacen las cosas; no importa qué se hace, sino cómo. Lo importante es alcanzar la maestría y no importa en qué. Este camino, el "Do" (Tao para los chinos), es el mismo en todas las artes y ciencias. Es el sendero que conduce hacia el satori, hacia la integración del hombre con las leyes naturales, con el sentido de la naturaleza.
Por lo dicho, la ceremonia del té o Sado tampoco es hacer de algo cotidiano algo "bonito". Beber el té con el corazón sería hacer que eso que es cotidiano, al intervenir el arte, traspase la esfera de lo mundano para convertirlo en una ceremonia, cuya estética deviene de una ética basada en criterios que solo se pueden aplicar cuando se viven, cuando son parte de quien los manifiesta. Quien es capaz de aquéllo, es un maestro.

El dar en el blanco con una flecha, el vencer a un rival con un solo movimiento, el hacer un corte en la madera una vez y bien hecho, así como la perfección al servir el té, son la manifestación de ese dominio de sí mismo, consecuencia exterior de una vivencia interior. Por esto la técnica no es lo más importante.

El "palacio" del té es una choza, una cabaña donde el más noble de los hombres es obligado a entrar con humildad, a arrodillarse para entrar. A través de un agujero de 60 por 80 centímetros, absolutamente todos los comensales de esta ceremonia deben someterse a "entrar a gatas", a cambiar su estado de conciencia dejando afuera los problemas del mundo exterior junto con sus zapatos y sus armas. Están entrando a un espacio sagrado, y durante la ceremonia, lo cotidiano no existe: si algo se hace, es sagrado; si algo se dice, es sagrado.

Los materiales y la forma en la que ha sido trabajado este "palacio" crean un ambiente que es capaz de transformar en música los tonos del agua al hervir, que permiten que se escuche cómo el carbón es abrasado. Los colores de la piedra, la madera, la paja y el papel, opacos como la piel del japonés, tamizan la luz, el sonido y los aromas con firmeza y suavidad al mismo tiempo. El sabor de cada bocado ofrecido se adapta a la situación y al individuo.

La austeridad del sitio es coherente con su sentido y adecuado al carácter de su anfitrión, como todo lo destinado al encuentro: la vestimenta, la decoración, los utensilios, el jardín…. Todo es adecuado a esta celebración y a estos invitados, no a los de ayer ni a los de mañana.

Así se genera un mágico equilibrio que condiciona los sentidos hacia la percepción de lo invisible, del vacío, de aquello que está en cada elemento que conforma el espacio, como en la vida del maestro.

Todo tiene un sentido, una misma tendencia; cada parte, independientemente o conjugada, está en armonía con el todo...

La conducta de uno debe ser natural e imperceptible.
Las flores deben concordar fácil y placenteramente con el salón.
Los utensilios de té deben reflejar la edad o juventud de los invitados.
Los arreglos del salón del té deben ser tales que complazcan los corazones de los anfitriones e invitados y no distraigan sus pensamientos.
Esto es de primordial importancia.
Debe penetrar muy profundamente en el corazón no dejando nada de lo exterior.

(Adaptación – Revista Esfinge - Fuente: boletín Heka)
Te invitamos a visitar nuestra página web:  www.acropolishonduras.org 

viernes, 7 de septiembre de 2012







Busca dentro de ti - Amado Nervo

BUSCA DENTRO DE TI
Busca dentro de ti
la solución de todos los problemas,
hasta de aquellos que creas
más exteriores y materiales.

Dentro de ti está siempre el secreto;
dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen,
aún para levantar un muro,
aún para tender un puente,
has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes.
Están cortadas dentro de ti las malezas y
lianas que cierran los caminos.

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus formulas.

Antes de ir a buscar el hacha de más filo,
la piqueta más dura, la pala más resistente,
entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas
y se te enseñara la mejor de todas las formulas,
y se te dará la más sólida de todas las herramientas.

Y acertarás constantemente,
puesto que dentro de ti
llevas la luz misteriosa de todos los secretos.

Amado Nervo

Visitanos en:  wwww.acropolishonduras.org ó puedes comunicarte con nosotros al 2232-0727.

 

                       El Amor - Khalil Gibran

 Dijo Almitra: Háblanos del Amor.
Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió
sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor os llame, seguidlo.
Y cuando su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.
Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce
vuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os acrece, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta
vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.
Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis
conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros,
por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer
del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os
alejéis de sus umbrales.
Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda
vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de
sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debéis decir: «Dios está en mi corazón»,
sino más bien: «Yo estoy en el corazón de Dios.»
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor
porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que
vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía
a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.
Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una
canción de alabanza en los labios.

Khalil Gibran
(de la sección de "El Profeta")


Visítanos en: www.acropolishonduras.org