domingo, 14 de julio de 2013




Cara a cara. Las Relaciones Humanas
Los seres humanos vivimos en continua interrelación. Desde la pequeña familia nuclear hasta la gran familia de la Humanidad, debido a los nexos existentes entre sus componentes, los hombres.
En la última década ha cobrado mayor importancia el estudio y desarrollo de las relaciones humanas como un medio para hacer al hombre más eficaz en su trabajo y para utilizarlo mejor. Este aspecto negativo del fenómeno no debe impresionarnos, sino más bien servirnos de estímulo para crear y acrecentar la parte positiva que encontramos en la nueva importancia que han tomado las relaciones humanas.
El siglo XX, en su vertiginoso avance técnico, fue despreciando poco a poco el valor del Yo, y su particularísimo aporte a la vida, creó un sistema deshumanizante en el que el hombre tiene un valor como elemento mecánico y pasivo. Esta antinatural situación ha creado tales problemas en el interior de la sociedad que en la última década se ha visto un intento de retorno al humanismo, pero a un humanismo utilitario que busca y revela el valor del hombre como un objeto del cual se puede extraer el máximo potencial con el fin egoísta de transformarlo en un buen productor y un buen consumidor.
En medio de un mundo epidérmico que contiene miles de opciones de vida para el hombre materialista y superficial, pero casi ninguna para el hombre espiritual, las vivencias de bienestar y felicidad están asociadas únicamente a los deseos satisfechos, acontecimientos y metas alcanzadas, placeres corporales, etc. Sin embargo, el hombre interior reclama su parte, y medio ciego, sordo y mudo, busca por instinto una salida a la luz espiritual y un encuentro cara a cara con su Yo, que es también el Yo de quienes lo rodean.
Surge la posibilidad de encontrar un destello de verdad en los ojos del otro y cobra nueva importancia la relación humana y la comunicación; y como es un ser poco diestro en relacionarse consigo mismo, también lo será en sus relaciones con los demás.
Comunicación y conocimiento de sí mismo
Se dice que a mayor comunicación, mejores relaciones. Sin embargo, el conocimiento de sí mismo es un complemento esencial de toda comunicación y de toda relación. Los grandes problemas entre los hombres muchas veces se resumen en una deficiente o inexistente comunicación. Pero, ¿quién podrá ser tan poco práctico como para entorpecer conscientemente la relación con los otros? Al parecer nadie quisiera no ser entendido pero ocurre con demasiada frecuencia.
Uno de los primeros obstáculos para el autoconocimiento es que nuestra educación nos ha dejado la lamentable herencia de buscar fuera lo que se debe buscar dentro, y el sendero interior es comprendido por millones de hombres como un conjunto de fenómenos físicos perceptibles a través de los sentidos. Y, lo que es más, es concebido como una historia posible de novelar, “para que todos sientan lo que yo siento”.
La mente y el corazón de este desconcertado y solitario humano están cerrados herméticamente y la llave de oro para el proceso de autoconocimiento y auténtica relación con los demás es el Amor.
Del Amor se van a generar la confianza, la autovaloración, la tolerancia, la paciencia y otras mil virtudes necesarias para vivir y para que realmente se pueda dar una transformación hacia el Mundo Nuevo.
Amar al otro, entender al otro
No es posible introducirse en el mundo interior de nadie si previamente no se tiene un interés y un nexo con él. Este interés ha de ser necesariamente inegoísta y con miras a dar algo, a dejar algo, a aportar una parte de sí al proceso del otro.
Aprender a escuchar es lo primero si pretendemos comprender. Como todos los hombres vemos el mundo desde nuestra perspectiva, fácilmente caemos en la falta de ecuanimidad cuando se trata de valorar otros puntos de vista. La falta de cortesía, el juicio superficial y la generalización son acérrimos enemigos de la legítima comunicación cara a cara, pues estamos tratando de ganar terreno en la búsqueda de la Verdad, de comprender, de unir para extraer lo mejor, no de ganar una absurda carrera en la que está en juego nuestro orgullo personalista.
Dar algo de sí
Es necesario estar dispuesto a hacer todos los esfuerzos posibles para entablar una relación positiva  y profunda, pues no se trata de rozarse con la gente para guardar una apariencia, sino compartir el Ser-Humanidad y aceptar que cada cual será diferente en cuanto a experiencias, virtudes, carencias, sentimientos, obras, y no solamente aceptarlo, sino estar dispuesto a entregar algo de sí mismo: comprensión, tolerancia, prestar oídos a sus ideas y sentimientos, amistad, en una palabra, Amor, para que se transforme en el corazón de quien lo recibe en una bocanada de aire puro que le haga saber que hay quienes pueden expresar y vivir sentimientos profundos sin avergonzarse de ello o sentirse pasado de moda. Es fundamental no poner condiciones pues en este caso no se está dando sino cambiando, negociando algo que no es legítimo negociar.
El lenguaje que hay que utilizar debe ser en lo posible sencillo y profundo a la vez, pues la abundancia de tecnicismos, modismos  y términos especializados carece de universalidad. Cuando el lenguaje está cargado de ironías puede ofender o menoscabar si no se utiliza de una manera atinada. Paciencia y amabilidad con quienes se comparte el diario vivir son excelentes muestras de amor y nobleza.
Fraternidad
Estas  ideas no pueden operar en la práctica si no se está poderosamente involucrado con la de la Fraternidad, que es una actitud ante la vida que nos hace participar del Ser-Humanidad. Implica la aceptación de las personas tal como son, reconociendo sus potencialidades, y por difícil que parezca, el amor y respeto por las personas. Esta es una actitud activa y digna de practicarse continuamente y en todo grupo al que se pertenezca. La Fraternidad reconoce las diferencias entre los hombres pero también la unidad; es una relación humana profunda que no acepta la posesión ni la mediocridad en los sentimientos. Las Relaciones Humanas son fundamentales para el desarrollo del hombre y la civilización. Sin una debida profundidad provocan en el hombre angustia y vacío. No tienen sentido si no están basadas en el profundo sentimiento del Amor y si no buscan una legítima comunicación y acercamiento entre las personas.

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lunes, 20 de mayo de 2013


                                                        Newton (Sir Isaac)


"Si he visto más lejos que los otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes"
Su Vida
Newton (Sir Isaac)
Newton (Sir Isaac)
Sir Isaac Newton, uno de los más grandes científicos de la historia, nació prematuramente el 4 de enero de 1643, en Woolsthorpe (Lincolshire (Inglaterra), en el seno de una familia acomodada. Como su padre murió antes de su nacimiento, su madre volvió a casarse en segundas nupcias, dejándolo al cuidado de sus abuelos a la edad de tres años. Desde los doce años, asistió al King´s School de Gratham, y a los diecicocho años, por recomendación de su tío, fue enviado a Cambridge como alumno del Trinity College, institución que le permitió tomar contacto verdadero con la ciencia.
Parece ser que su primer tutor fue Benjamín Pulleyn, posteriormente profesor de griego de la Unversidad. En esta época leyó a Euclides, estudió la "Geometría " de Descartes, la "Optica" de Kepler y la "Aritmética" del gran matemático John Wallis– figura en torno a la cual se había formado un círculo de científicos que le serviría como introducción a sus investigaciones sobre las series infinitas, el teorema del binomio y ciertas cuadraturas–. Igualmente, siguió las lecciones de matemáticas del profesor Barrow, y tomó contacto con los trabajos de Galileo, Fermat y Huygens, entre otros.
En 1665, recién graduado como bachiller, y por causa de la peste que asoló gran parte de Inglaterra, se vio obligado a retirarse a la granja familiar. Durante este período realizó estudios que fueron decisivos para asentar la base de su aportación científica. Descubre la ley del inverso del cuadrado, de la gravitación, desarrolla su cálculo de fluxiones, generaliza el teorema del binomio, y pone de manifiesto la naturaleza física de los colores.
En 1667 regresó a Cambridge donde fue elegido miembro del Trinity College. Desde octubre de 1669 fue profesor Lucasiano de matemáticas, reemplazando al profesor Barrow cuando éste optó por dedicarse por completo a la Teología.
Ese mismo año envía a Collins, por medio del profesor Barrow, su "Analysis per aequationes numero terminorum infinitos", manuscrito que representa la introducción al cálculo diferencial e integral. En 1672 expuso su teoría sobre los colores, publicación que provocó tantas críticas que motivó su retiro. Mientras tanto, Barrow y Edmond Halley– astrónomo, matemático y gran amigo suyo–, reconocían sus méritos y le estimulaban en sus trabajos.
Hacia 1679, verificó su ley de la gravitación universal y estableció la ciencia moderna de la dinámica, formulando las tres leyes del movimiento. Aplicó estas leyes a las de Kepler sobre movimiento orbital y dedujo la ley de la gravitación universal. E. Halley, le impulsa a publicar sus trabajos de mecánica y, finalmente, gracias al apoyo moral y económico de éste, y de la Royal Society, publica en 1687 sus célebres "Philosophiae naturalis principia mathematica".
En 1671, Newton fue designado miembro de la Real Sociedad de Londres. Su presentación fue llevada a cabo por Seth Ward, obispo de Salisbury, conocido astrónomo, en términos de quien reconoce a un gran maestro y en la época en que Newton no había publicado sus principales descubrimientos.
Desde 1690 a 1692, prepara y reúne parte de sus escritos matemáticos, y escribe sus célebres cartas a John Wallis, dándole a conocer su método de fluxiones.
Por ser uno de sus rasgos personales su profunda inclinación al estudio, llevó en general una vida recluida y alejada del trato social, por lo que sorprende su posterior conversión en un personaje de una gran relevancia social.
Después de haber ejercido como profesor durante cerca de treinta años, Newton abandonó su puesto para aceptar la responsabilidad de Director de la Casa de la Moneda, en 1696. Duante los últimos treinta años de su vida, abandonó prácticamente sus investigaciones para consagrarse progresivamente a los estudios religiosos.
En 1703, fue elegido presidente de la Real Sociedad de Londres, cargo para el que fue reelegido hasta su muerte. En 1705, fue nombrado caballero por la reina Ana en recompensa a los servicios prestados a Inglaterra.
Fue, además,uno de los primeros científicos extranjeros miembro de la Academia de Ciencia de París.
Después de una larga y atroz enfermedad, Newton murió durante la noche del 20 de marzo de 1727, y fue enterrado en la abadía de Westminster junto a los grandes hombres de Inglaterra.
Su Obra
El ejemplo de Newton fue determinante para que el procedimiento experimental transformase la filosofía natural en ciencia natural.
Estableció la primera gran teoría de unificación de la física, por la que demostró que la materia de los cielos se rige por el mismo conjunto de reglas que la materia terrestre. Sus aportaciones van desde la física hasta la matemática, como inventor del cálculo diferencial.
La doctrina física del iluminismo es sustancialmente la de Newton, quien formuló la exposición completa de un sistema puramente mecánico de todo el mundo celeste y terrestre, una exposición analítica e inductiva.
Newton se abstiene de aventurar ninguna hipótesis sobre la naturaleza de la misma gravedad por creerlo ajeno al objetivo de la física que consiste en la pura descripción de los fenómenos. Aludiendo a la fuerza de la gravedad y otras, señala que no las considera como cualidades ocultas que resulten de las formas específicas de las cosas, sino como leyes generales de la naturaleza, en conformidad con las cuales se forman las mismas cosas. La verdad de estas leyes se nos manifiesta a través de los fenómenos, aunque sus causas no hayan sido descubiertas. Estas cualidades son manifiestas, y solamente sus causas son ocultas. Así, la exigencia de una descripción de la naturaleza viene a ocupar el puesto de la explicación de la naturaleza, de la que se había preocupado la física antigua y medieval. No obstante, en su "Optica", se apartaría de esta postura para intentar racionalizar las creencias religiosas y unir la fe con la ciencia moderna, objetivo que había sido ya perseguido por los pensadores platónicos de la Escuela de Cambridge.
Sostenía que Dios había hecho una segunda revelación en la Biblia en la que completaba la primera, y que en esta segunda se halla la ciencia divina hecha en la creación, expresada en forma de leyes físicas, a cuyo conocimiento había llegado Newton por primera vez; el resto de claves para del formidable plan de Dios deberían hallarse también en la Biblia.
Newton no se daba por satisfecho con haber logrado desentrañar el complicado sistema mecánico de los astros del sistema solar, sino que creía que eso era sólo un subsistema del sistema total, una pequeña parte del enigma.
A su muerte, dejó una cuantiosa colección de manuscritos personales que llegó a conocerse con el nombre de "Colección Portsrmouth", el nombre de los descendientes de Newton, poseedores de la misma. Se hallaron miles de folios escritos que contenían estudios de alquimia, comentarios e interpretaciones de textos bíblicos, especialmente los proféticos, así como cálculos herméticos completamente oscuros e ininteligibles. Es conocido por muchos que Newton frecuentaba la alquimia y la teología, dedicando a ello tanto esfuerzo, que bien puede pensarse que sus aportaciones científicas no fueron más que un breve paréntesis en un mar de incesante actividad.
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lunes, 13 de mayo de 2013




  

  Aristóteles


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Debemos al historiador griego Diógenes Laercio los principales datos sobre la vida y obras de este filósofo que junto con Sócrates y Platón simbolizan la búsqueda filosófica occidental. Nace en 384 a.C. en Estagira (Tracia) y muere en Calcis (Eubea) en 322 a.C..
Su padre, Nicómaco, era el médico de Amintas, padre de Filipo y rey de Macedonia. A la muerte de Nicómaco se hace cargo del joven Aristóteles su pariente Proxeno, hasta que, a los 17 años, se traslada a Atenas para ingresar como discípulo en la Academia de Platón, donde permanece durante veinte años, hasta la muerte de su maestro en 347. Se ha conjeturado si su marcha estuvo relacionada con el hecho de no haber sido elegido como sucesor al frente de la escuela filosófica, o bien se debió a la guerra entre macedonios y atenienses, iniciada en 359.
El caso es que, junto con Jenócrates, se traslada a Assos y allí se casa con Pitia, hija adoptiva de Hermias el tirano, con la cual tuvo una hija, Pitia. Merece subrayar el hecho de que Hermias, además de suegro, podría calificarse como discípulo del filósofo, así lo indican sus últimas palabras al caer en poder de los persas y ser torturado: "Decid a mis amigos y colegas que no me he doblegado ni he hecho nada indigno de la filosofía". A la muerte de su esposa Pitia, convive con Herpilis, de quien tuvo a Nicómaco, su hijo y destinatario de un tratado sobre ética. Durante su estancia en Assos forma escuela con algunos condiscípulos de la academia, entre ellos Teofrasto, que sería su sucesor en el Liceo. De allí se traslada a Mitilene, ciudad de la isla de Lesbos hasta que Filipo le llama a la corte macedonia en 343 para hacerse cargo de la educación de su hijo Alejandro, que a la sazón contaba trece años de edad. A los cuarenta y nueve años de edad, en 335, Aristóteles regresa a Atenas y es entonces cuando funda un nuevo centro de enseñanza, el Liceo, pero la muerte de Alejandro exacerba el odio ateniense hacia los macedonios y es amenazado con un proceso por impiedad, por lo que se ve obligado a refugiarse en Calcis, donde muere, a los sesenta y dos años de edad.
Obras
Andrónico de Rodas fue el recopilador de la obra de Aristóteles, en el siglo primero a.C. Su ingente producción intelectual se divide en dos grandes grupos:
1. Escritos de divulgación, destinados al público en general y publicados por el mismo Aristóteles. Se trata de una serie de unos 20 diálogos, de cuyo contenido tenemos conocimiento mediante citas recogidas en otros textos. Sus títulos evocan el carácter platónico de estos trabajos, tales como: "Acerca de la Justicia"; "Acerca del Bien"; "Acerca del Buen linaje"; "Acerca de la Plegaria"; "Acerca de las Ideas"; "Acerca de la Filosofía"....
2. Tratados filosóficos y científicos, es el "corpus Aristotelicum", ordenado por Andrónico de Rodas en: Tratados de Lógica; de Física; de Biología; de Metafísica, o Filosofía primera; de ética; Política; Retórica y Poética.
El pensamiento de Aristóteles
Podemos resumir algunas de sus aseveraciones más conocidas:
La lógica es mero Organon, es decir, instrumento del conocer.
La ciencia es apodíctica, es decir demostrativa.
El ser es y no puede no ser. El ser necesario es el substancial. La substancia es el ser del ser. Es por un lado la esencia del ser y por otro el ser de la esencia. (la substancia manifiesta el aspecto más íntimo del pensamiento aristotélico y al mismo tiempo su más secreta relación con el pensamiento de Platón), que había hecho del bien el principio del ser. Es el sustrato, aquello de lo que cualquier otra cosa se predica, pero que no puede ser predicado de ninguna. Como esencia del ser la substancia es el logos, el concepto, el principio de inteligibilidad del ser mismo. La sustancia no puede existir separadamente de aquello cuya substancia es. La substancia no puede equipararse con la idea platónica, que niega Aristóteles.
Todo llega ser algo, que es la forma o punto de partida del devenir y deviene a partir de algo, que es su potencia, la materia.
Trata el tema de la filosofía en el Protréptico (discurso exhortatorio): "Se debe filosofar o no se debe filosofar; pero para decidir no filosofar es también siempre necesario filosofar; así, pues en cualquier caso filosofar es necesario".
Al principio el conocimiento es sabiduría moral o frónesis, pero más tarde separará nítidamente el conocimiento de la vida moral, es decir el pensamiento y la acción. La felicidad filosófica corresponde a la theoría, un género de vida consagrada por completo a la actividad del espíritu. Hay que distinguir entre teorético y teórico. La segunda acepción de origen griego no tiene nada que ver con la filosofía y se refiere a las procesiones. Aristóteles usa la palabra teorético para designar el modo de conocimiento que tiene como fin el saber por el saber y no un fin exterior a él mismo y también designa el modo de vida que consiste en consagrarse a ese tipo de conocimiento, es decir la virtud intelectual, a la que se subordina la virtud moral.
Ser hombre es sobrepasar de alguna manera la humanidad en nosotros, pues el acceso a la vida contemplativa está más allá de la condición humana y el hombre accede a ella "en tanto que hay en él algo de divino". Aristóteles mantiene tal objetivo como un mero deseo, pues no explica cómo acceder a esa vía.
Divergencias Platón - Aristóteles:
La principal crítica de Aristóteles a Platón se refiere precisamente a la doctrina de las ideas y su separación del mundo sensible. El exceso de abstracción de Platón le lleva a Aristóteles a negar las ideas.
1. La importancia del mundo sensible: Conocer es captar la substancia de las cosas, el deseo de saber se manifiesta primero por el placer de la percepción sensible, de ahí se remontan las causas hasta llegar a la causa primera, del ser en cuanto ser. la ciencia es el conocimiento racional. Platón negaba el valor a la ciencia fundada sobre la opinión y la percepción de las cosas sensibles.
2. La dualidad forma-materia y potencia-acto (la materia desea la forma) la causa substancial es la forma, que es la cosa en sí. La forma aristotélica parece coincidir con la idea platónica, pero se diferencian en que la forma no es universal, y además es inmanente al mundo sensible, mientras que la idea platónica es trascendente al mundo sensible. El que la forma sea inmanente al mundo sensible implica que no puede existir sin el mundo visible y concreto. Pues Forma y Materia son una misma cosa una en acto la otra en potencia. En la teoría del conocimiento pensamiento y sensación van a quedar como inseparables, de tal manera que la sensación sería fundamento de todo conocimiento. Solo se piensa a través de imágenes y estas se basan en las sensaciones, por lo tanto sensación e imaginación están en el mismo plano.
Suele considerarse que el mérito de Aristóteles fue haber recuperado la unión entre mundo sensible e ideas, pero a costa de que la idea exista solamente realizada en la materia. Pero desplaza la ruptura de Parménides y Platón entre el mundo inteligible y el sensible y la sitúa en el mundo sensible, al separar materia y forma.
3. La Forma es la Naturaleza y el Alma, la Naturaleza es principio del movimiento que dirige a los seres hacia su perfección. En el concepto de la Naturaleza hay coincidencia entre Aristóteles y Platón pues se reconoce el principio absoluto de armonía y de perfección que dirige todas las cosas hacia un fin y da sentido al Universo.
4. Dios es pensamiento. La causa primera inmóvil, del movimiento universal, separado del mundo. El Dios de Aristóteles es pensamiento que se piensa a sí mismo, alejado del mundo absolutamente trascendente.
5. El alma humana es inseparable del cuerpo, mientras que para Platón el alma está encerrada en el cuerpo como en una prisión. Sin embargo Aristóteles distingue el alma en sí o Intelecto o nous, pensamiento puro y los estados comunes al alma y cuerpo. El intelecto subsiste tras la muerte, en lo cual coincide con Platón, aunque difiere al no reconocer la reencarnación. El intelecto pasivo (tabula rasa) que recibe las formas sensibles muere con el cuerpo, mientras que el activo, que hace pasar las formas inteligibles de la potencia al acto, subsiste gracias a su esencia inmortal. Pero el Intelecto es impersonal y único para toda la especie humana.
El inmanentismo de Aristóteles en el conocimiento del alma solo reconoce la trascendencia del intelecto, sin llegar a resolver el problema del dualismo.
Mientras para Platón los filósofos tienen el deber de emplear tiempo en la vida política, para Aristóteles los filósofos deben limitarse a enseñar a los políticos, sin compromisos políticos de dirigir a otros.
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domingo, 14 de abril de 2013




Enfrentando y Aprendiendo de la Señora   Soledad

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo, porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos… Lope de Vega.

La soledad es uno de los problemas palpitantes y delicados del alma humana que afectan a todos, independientemente del género, edad, situación material, nivel intelectual o títulos adquiridos. No existe ni una sola persona que pueda presumir de no haber sentido nunca en su propia piel ese estado interno tan particular que puede ser a veces doloroso y a veces, por el contrario, muy profundo y especial. Tema recurrente de poetas, cantores, personas comunes y corrientes: TODOS han cuestionado a la vida sobre el porqué de su soledad… Ciertamente la soledad es un tema que ocupa y preocupa al hombre de hoy y de siempre; aunque de ello no se quiera hablar mucho… En realidad muy pocos se atreven a reconocer serenamente su soledad; en cambio, muchos, viven haciendo esfuerzos por disimular, ocultar o huir del “terrible estigma de estar solo”…
¿Por qué y en qué situaciones el hombre puede sentirse solo? No es fácil responder a esta pregunta. En realidad el problema de la soledad recuerda en algo a un enorme iceberg. Existe una pequeña parte bien vista y perceptible para todos. Pero hay también otra parte, mucho más grande, sumergida en el agua, que queda fuera del alcance de la vista humana y de las leyes de la lógica mental.
La soledad puede llegar intempestivamente o ser el estado crónico de un solitario empedernido. Aparece cuando faltan contactos con el mundo circundante o con otras personas con las cuales se siente cierta afinidad. Algunos se sienten solos por no tener en la vida a un compañero o compañera realmente querido con quien poder compartir las penas y alegrías. Otros quieren simplemente ser amados, ocupar un lugar principal en la vida de alguien. Y otros no son aptos de encontrar a alguien capaz de compartir sus pensamientos, sentimientos, sueños recónditos y aspiraciones.
Se puede experimentar soledad en cualquier ocasión o circunstancia. El que se encuentra en medio de una multitud de personas puede sentirse más solo, que quien decide aislarse intencionalmente en una montaña. Pero, ¿por qué razón, en una época donde se tiene al alcance posibilidades infinitas para estar en contacto con el mundo entero- por ejemplo, las muy populares redes sociales del mundo virtual- siguen hombres y mujeres, aún, sintiéndose abrumadoramente solos? ¿Quién(es) indican que alguien está, en efecto, “solo”? Normalmente siempre existirá una presión, por así decirlo, para buscar y encontrar la compañía de alguien, ya sea en una pareja o a través de “grupos de amigos”. La sociedad y los medios masivos, la familia misma y toda una serie de ideas preconcebidas, llevan a las personas a aceptar toda suerte de relaciones deformes con tal de no estar solos.
Por lo tanto hace falta preguntarse, ¿De dónde viene la necesidad imperiosa por acudir en desesperación, casi dolorosa, a extirpar la soledad? Una palabra define la cuestión: MIEDO.
El miedo a la soledad es natural y muy comprensible, pero a menudo se convierte en una fuente de decisiones erróneas, estados psicológicos verdaderamente tortuosos y desaciertos motivados por razones muy diversas y discutibles.
Si se observa cómo se manifiesta el miedo a la soledad se constatará que está siempre ligado a una necesidad básica del ser humano: sus relaciones con otras personas. “Si tengo relaciones no me siento solo, y si no llego a tenerlas me siento frustrado”. Al seguir la lógica de esta idea, correcta en su base pero superficial en su esencia, sin tratar de ir al fondo del problema -lo que sucede en la mayoría de los casos- resulta que el bienestar y tranquilidad así como la percepción de la felicidad, no dependen propiamente de cada individuo, sino de otras personas.
Se depende en mayor o menor grado de la reacción del otro, de su disposición hacia “nosotros”, de sus signos de atención, de su apoyo, comprensión y ayuda. La presencia de todo esto hace felices a quienes lo buscan, les ayuda a vivir y a sentirse personas válidas y realizadas en la vida. Por el contrario, cuando faltan las manifestaciones externas de este tipo, se pierde el equilibrio y la seguridad propia, se cae en depresión, se experimenta vulnerabilidad, se sufre con heridas abiertas: En definitiva, se pierde el sentido y la alegría de vivir (cualquier parecido con la realidad es pura ficción…). Como en este caso la felicidad depende menos de cada individuo en sí mismo y mucho más de las circunstancias externas y de cómo los van a tratar los otros, el miedo a la soledad adquiere formas muy particulares: Dependencia emocional, egoísmo, ansiedad…
No obstante las razones desalentadoras, medianamente expuestas, ¿existirá forma alguna de adaptarse, superar y hasta aprender de los estados de soledad? Creemos que sí.
Las oportunidades que ofrece la soledad a los individuos que se atreven a aceptarla, son invaluables.
·         Una de ellas es el auto-conocimiento. Y es que en los estados de aislamiento, la soledad es capaz de confrontar a cada cual con sus complejos y temores más profundos, asimismo es una llave que posibilita el encuentro con las potencialidades del Alma.
·         El estar solos puede ser una oportunidad para ayudar a otros; pues en la medida que se deja a un lado el dolor propio las personas alrededor cobran vida e importancia.
·         Los momentos de soledad suelen ser ocasiones únicas para emprender actividades que desafíen el propio “status quo”, o para iniciar lecturas profundas de carácter sagrado, filosófico, y mejoramiento personal.
Y cuando se trata de superar estos estados de aprendizaje es recomendable seguir algunos consejos prácticos como:
·         Llenar la vida con acciones generosas impulsadas por un Ideal que ilumine la vida y la de otros, siempre será un medio para superar las angustias de la soledad.
·         Pensar en los demás y emprender acciones sociales y de ayuda humanitaria hacia el más necesitado.
·         Tener un hobby que alimente estos espacios de soledad con elementos de crecimiento interior como la lectura idealista, la jardinería o el deporte
·         Evitar películas o lecturas que sumerjan las emociones en una espiral de confusión.
·         Recordar el don de La Esperanza aquella dosis de paciencia y de fe que permite superar los momentos para lanzarse hacia un futuro mejor.
·          Disfrutar quedando en silencio, deteniendo por un momento la actividad febril y animándose a penetrar los secretos insondables que la soledad tiene para contar
 La vida con toda su intención pedagógica puede alternar momentos de cálida compañía con momentos solitarios, y a cada uno de ellos hay que saber adaptarse cumpliendo el rol que corresponde temporalmente… Si por ahora, el caso es el estar solo, bien vale la pena continuar caminando serenamente con ésa amiga, fría o dulce, según se quiera asumir, llamada: Soledad.


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viernes, 12 de abril de 2013





Paz y Tolerancia

Hacer filosofía primordialmente es poner al Ser Humano frente a su responsabilidad integral para interpretar a la naturaleza, al mundo y sus leyes; reconocernos todos como miembros de esta “casa global” y tratar de construir relaciones fraternas. Entonces una filosofía dedicada a sembrar Paz y Tolerancia es la que eleva nuestro pensamiento hasta los Arquetipos perfectos, donde los Valores brillan en su máximo esplendor para garantizar al menos que nuestras acciones tengan esa misma intención de verticalizar nuestra alma.

El verdadero ideal de construir  la Paz no puede sino sustentarse en la asunción personal de los Valores, lo que no será posible sin una cultura que aporte pensamiento universal y educación práctica de los Valores de solidaridad que construyan relaciones de servicio, respeto y justicia entre los ciudadanos.

Todos los Maestros de la humanidad, aquellos que con su huella nos han mostrado el camino hacia las virtudes y hacia Dios, han intentado que concluyamos cosas en apariencia muy simples, como el amor de unos a otros, la sana convivencia, amar a nuestros adversarios y el respeto a la diversidad. Han ofrendado su obra y su vida para que nosotros conquistemos la coherencia de trenzar intenciones, pensamientos, palabras y acciones. Sólo así podemos dar pasos hacia la práctica de una autentica Vida Moral.

Nuestro país hoy más que nunca necesita, menos obsesión y más fluidez; menos fanatismo y más hermandad; menos gritos y más diálogo; menos pasión desenfrenada y más inteligencia y comprensión, menos muros y más puentes; menos violencia y odio y… más Paz y Tolerancia.


Viajemos confiados de la mano de estos gigantes de la Historia para reflexionar sobre los eventos y meditar aun más, sobre cada una de nuestras acciones.



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martes, 9 de abril de 2013




Las Leyes de la Mente

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos conduce a ser libres de pensamiento. Pero, ¿cómo luchar contra las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?
Actualmente el conocimiento se transmite de un modo asequible. Estamos inmersos en un mundo racionalista que promueve una actitud intelectual ante la vida. Se ofrecen datos pero no siempre se enseña a discernir. La enseñanza de las leyes básicas de la vida no suele pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y hasta la enseñanza de la filosofía se encuentra algo mecanizada y desgajada de la búsqueda total, ética y espiritual, que algún día fue.
El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la “capacidad mental”. Tener agilidad mental nos hace más listos pero no guarda relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por eso la agudeza mental es utilizada hoy en día para asaltar un banco o para defraudar al fisco, antes que para desarrollar grandes obras. Ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo capacitarle mecánicamente para lograr algo sino además mostrarle el correcto encauzamiento de esa fuerza. Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía del universo, discernir es una cualidad más elevada que una mera capacidad mecánica, y supone el aprendizaje para tomar el camino más correcto posible en la vida, el que menos dañe, el que nos haga más plenos y felices y nos lleve a las mayores cotas de evolución posibles.
Por ello, aunque se considera al cerebro idéntico a la mente, hay que distinguir entre el órgano físico, que es asiento o receptor de la mente, y la mente propiamente dicha, pues no son lo mismo.
Pensamientos sincronizados
Según concepciones de las culturas tradicionales, el cerebro es la estación receptora de las ondas mentales, las cuales se hallan rodeándonos como una atmósfera, del mismo modo que ocurre con un aparato receptor de ondas de radio. Así, los mensajes emitidos por la mente son independientes del receptor físico que conecta con una idea.
Estas ideas, que parecen flotar en el ambiente de un momento y una época, si no son alimentadas se desvanecen, y en cambio, cuando son repetidas y reforzadas por varias personas, parecen tomar consistencia, como si se asentaran con una forma y fuerza propia, de tal modo que perviven más allá de las personas que las concibieron en un principio. Las ideas, que parecen entidades que flotaran en la atmósfera mental, son “sintonizadas” por determinados sujetos, y así una misma idea puede ser concebida por varias personas al unísono.
Según esta concepción, el mundo mental es un mundo organizado, compuesto de “átomos mentales”. De ahí que se considere que un pensamiento toma “forma y consistencia” en la medida en que se le añade energía mental al mismo.
¿Cuántas veces hemos pensado en una persona largo tiempo ausente y al día siguiente la encontramos de nuevo? ¿Cuántas veces recordamos a una persona que vive a cientos de kilómetros, y a las horas nos llama por teléfono? ¿Cómo supo que la llamábamos mentalmente? ¿Cuántas veces dichos efectos son casi instantáneos? En otros casos, hemos ido a hablar con una persona y el tema que surgió en el transcurso de una conversación, nos cambió la vida. ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Rutas de pensamiento prefijadas o transmisiones de ideas que cambian según sean nuestros impulsos mentales irradiados al ambiente? ¿Existe un mundo casual o un hilo conductor que traza el camino invisible que nos espera y reclama, como una invitación a hallarnos a nosotros mismos?
Las ideas que nos venden
El mundo mental tiene formas variadas porque tiene cierta consistencia, y se conforma con átomos mentales que dan cuerpo a las ideas, que son como líneas de fuerza alrededor de las cuales se crea una estructura mental. Las ideas actúan como líneas creativas invisibles, trazan el diseño mental, y cuando esas ideas van tomando cuerpo se decantan del mundo de lo receptivo al de la plasmación, y la materia mental se aglutina en torno a ellas, tal como las partículas eléctricas siguen las líneas de fuerza de potencial de un campo magnético.
Cuando lanzamos un pensamiento al ambiente que nos rodea, puede ser captado por otros, de tal modo que entre todos creamos la atmósfera mental y colectiva que nos circunda. Los pensamientos egoístas irán tomando cuerpo y plasmando una atmósfera gris y pesada; en cambio los pensamientos nobles, heroicos o altruistas ayudarán a que las mentes que los captan vibren en sintonía con sus mejores estados de conciencia.
Es entonces nuestra responsabilidad frenar en nosotros las ideas que juzgamos negativas, y no darles asiento ni consistencia mental en nuestra propia atmósfera individual de pensamiento. Es importante no lanzar más ideas negativas a la atmósfera mental colectiva, pues podrían ser captadas, amplificadas y recreadas por otras personas que las seguirán alimentando y engrosando.
A modo de ejemplo: en nuestro tiempo, las novelas o películas de violencia, o de formas de robo sofisticadas, mostradas como una loable astucia mental, o el culto que se hace a personajes ególatras o paranoicos que se llegan a tomar por héroes, han desplazado a las biografías de los grandes hombres y mujeres, bajo la excusa de que no venden. ¿No serán fruto de intereses de grandes multinacionales que no buscan tan sólo dinero, sino poder e influencia social, unificar conciencias para crear un ejército de seguidores movidos por la igualdad de sus encefalogramas planos? ¿Acaso no hemos aprendido de la historia cómo suelen ser cabalgados los movimientos sociales, y cómo son utilizadas las búsquedas bienintencionadas de paz y de un mundo mejor, y cómo se venden libros a su costa sobre las nuevas ideas seudofilosóficas u orientalizantes? ¿No habrá alguien detrás de la profusión de zafios programas de TV vacíos que recrean la disputa entre personajes de dudosa calidad humana o utilizan el sexo como único reclamo de audiencia? ¿Quién decide que siempre se roce el nivel más bajo posible? ¿No habrá al menos un punto medio, en el que se supone que se halla la virtud?

Ideas enlatadas
El pensamiento se satisface a sí mismo y se estanca cuando se cree suficiente, cuando cree haber alcanzado un tope, lo que nos lleva a una parálisis en el aprendizaje.
La mente se apoya para conformar nuevas ideas en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura y se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en unas frases hechas, en ideas enlatadas previamente que nos restan frescura, en frases resueltas a priori como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse una idea constantemente y convertirse, con el tiempo, en hábito mental.
A modo de ejemplo, solemos decir: “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios procuran, en el fondo, mayor avance humano que los estatismos abúlicos.
Otros dirán: “cómo no me he casado yo a mis treinta años… no es posible que esto me ocurra a mí”, o bien que una vida que ha alcanzado su plenitud pasa necesariamente por tener una casa propia en el campo, próxima a la ciudad, y un buen automóvil de la mejor marca posible en la puerta.
En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con el tiempo acaban conformándose en la inicial plasticidad mental surcos que llamamos “mentalidades”, que a modo de raíles fijos llevan a las personas en el sentido “conveniente”. Así, en Europa actualmente los antropólogos reconocen ocho grandes mentalidades que se repiten como grandes tipologías de pensamiento en las cuales parece que encajamos unos y otros.
Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de “raro”, sin reconocer que se excluye por falta personal de tolerancia.
El hombre acaba siendo atrapado por las propias corrientes de pensamiento que a modo de “formas mentales” van tomando cuerpo, asentándose en nuestra sociedad y creando un programa cultural del cual es difícil zafarse, por la propia presión familiar, mediatica y endocultural.

Libertad de pensamiento
Salir a la luz de un pensamiento libre es entonces una labor ardua, propia de quien busca un programa individual de conducta, como si el efecto invernadero no fuera tan solo físico sino que alcanzara a crearse una nube de pensamientos previos, de ideas hechas, de conductas aprobadas o reprobables cargadas de trabajados aprioris que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.
Lo dicho anteriormente ocurre en la medida en que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un “hombre espejo”. El hombre es más permeable mentalmente en la medida en que atiende tan sólo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprehender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento.
Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.
Cuanto más reflejamos el entorno mental, menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, también es notorio que quien es más superficial, menos ideas propias elabora y más se apoya en las ideas que le circundan, y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos, los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia, y suelen desconocer lo que es un buen libro y una buena música y no mero ruido, porque desgraciadamente hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.
Tal vez algún día aprendamos a comprender a los seres humanos tan bien como hemos aprendido a reconocer nuestro medio físico, pues nos es incluso más importante. Cuando en una persona hay una gran carestía de pensamiento o es muy permeable, se asemeja a un terreno muy árido o arenoso que no retiene el agua, y se pueden observar y medir fácilmente el grado de saturación acuosa que tiene. En cambio, un buen terreno de labor, que no debe ser ni poco ni demasiado permeable, admite agua, pero la retiene e integra en su estructura manteniendo un grado de humedad constante. En el primer caso citado, la labor de pensar es algo que nos resulta ajeno, y el agua de vida que son las ideas no son asimiladas, reelaboradas e integradas en nuestra estructura mental.

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