domingo, 6 de mayo de 2012


Confucio



Con el nombre de K'ung fu-tzu, o maestro K'ung, al que los misioneros jesuitas de Pekín latinizaron en Confucius, se conoce en la Historia del pensamiento el filósofo más influyente en el pueblo chino.

 Nació en el estado de Lu, en el año 551 a.c.. Destacó desde niño, pues su comportamiento no se asemejaba al de otros niños de su edad. Le gustaba conversar con los  adultos y ordenaba objetos de acuerdo al ritual consagrado.

Se dice que de joven leía todos  los libros que caían en sus manos, siendo un experto conocedor de la filosofía, historia y tradiciones chinas.

Ostentó cargos políticos importantes desde su juventud e hizo progresar a su estado que, enseguida empezó a destacarse sobre los  vecinos. De modo que comenzó a suscitar envidia y preocupación entre ellos. Y, como ocurre tantas veces fue calumniado, en este caso, frente al príncipe gobernante, que empezó a no seguir sus consejos y abandonó el gobierno en otras manos. Confucio se marchó del estado de Lu y recorrió los estados vecinos instruyendo a seres humanos de cualquier condición social.
Murió, con 73 años, después de haber dedicado su vida a instaurar una filosofía y una forma de vida basadas en la justicia y la fraternidad.
Esta pequeña reseña biográfica es una pincelada para poder entrar directamente en su pensamiento, en esas ideas que tanto favorecieron a su pueblo y que dieron lugar a una religión que se afianzó fuertemente en China y que todavía ejerce una influencia importante para este pueblo.
Vamos a desarrollar algunos conceptos básicos que pueden servirnos como ayuda, en nuestro mundo moderno y en nuestra sociedad. Porque un modelo de ser humano, un ejemplo de perfeccionamiento no depende de una  época, sino que puede servir de orientación independientemente de los acontecimientos históricos.


El pensamiento de Confucio

El principio Li: Orden Moral 
Se plantea una vuelta al principio del Li, dotando a este concepto de observancia de los ritos y costumbres de la tradición de un nuevo sentido, de carácter ético y moral. Se produce así una estrecha relación entre Moral y Política y un entendimiento correcto de las relaciones sociales y cumplimiento de los deberes y derechos sociales inherentes de la posición y responsabilidad de cada cual.
 
El hombre Ju: El hombre virtuoso
El hombre Ju es aquel que, independientemente de su origen familiar, es el que cultiva los valores morales, conoce su deber, y actúa pensando en el bien de la sociedad a la que sirve. Se ha emparentado este concepto aristócrático con el de "caballero", que Confucio emplea asociado, no en el sentido de pertenencia a la nobleza como clase privilegiada, sino más bien como "hombre noble", dispuesto a entregar su vida a la práctica del bien y de la virtud. El hombre ju es un hombre bueno pero fuerte y valeroso, un hombre instruido en aquellas disciplinas que le son precisas para servir a la sociedad.
En las analectas de Confucio se encuentra la siguiente descripción:
   "Un Ju es siempre  amplio en sus conocimientos; cultiva su conducta sin cesar, y en su vida privada no se abandona. Cuando sale airoso, no se aparta de la verdad. En sus maneras personales, aprecia el vivir en paz  y armonía con los demás. Cultiva  la belleza de su carácter y es pausado en sus hábitos. Admira a los  que son más inteligentes que él y es generoso con el vulgo. Por otra parte, es fundamentalmente flexible. ¡Tal es su holgura  de espíritu y su serenidad de carácter!”
Para Confucio, el hombre ju, es el único capaz de gobernar.
Orden Moral y Hombre Virtuoso en la Actualidad
Estos dos conceptos en la filosofía de Confucio tienen aproximadamente 1500 años de antigüedad, sin embargo su trascendencia encuentra aplicación en cualquier momento histórico. Nuestra sociedad requiere que comencemos a hablar de moral, ética y valores. El perfeccionamiento de una sociedad debe comenzar con el perfeccionamiento individual que lleve a cada ser humano a trabajarse a sí mismo.
Para Confucio los hombres son iguales en esencia y, por lo tanto, el respeto entre ellos fundamental. Los derechos, como seres humanos, indiscutibles. Pero es evidente que  el comportamiento de cada ser humano es distinto. No podemos esperar las mismas cosas de todos los hombres. Es más, suelen tener comportamientos diferentes  ante las mismas situaciones. Eso significa que hay diferencias, e igual que cuando un aparato no funciona bien, tenemos que cambiar algunos de sus elementos; cuando una conducta no es correcta se debe reencauzar. De la misma manera que a un niño pequeño no le confiamos el gobierno de la casa, tampoco un adulto que no reúna la suficiente madurez podrá ser un gobernante u ocupar un cargo público.
En la actualidad se vuelve imperante que comencemos a hablar de una revolución de valores. A través del estudio de los grandes maestros de la humanidad y la lectura de su filosofía es posible rescatar las enseñanzas más destacadas, nos queda como sociedad reflexionar y comenzar a actuar para ir creando nuevos caminos que nos llevaran a vivir con valores. Solo entonces  podremos comenzar a soñar con un mundo nuevo y mejor.

Nueva Acrópolis - Honduras
Organización Cultural internacional

Micro Cápsula:
Nueva Acrópolis, organización internacional sin fines de lucro de carácter filosófico y cultural. En  más de 50 países, se ofrecen cursos de Filosofía Práctica,  así como una variada agenda de actividades culturales y de Voluntariado   www.acropolishonduras.org ; tel. 232-0727











   


domingo, 8 de abril de 2012


Los Sueños: Un Viaje Interior



 
¿Alguna vez se ha despertado recordando un sueño extraño, perturbante o muy placentero? Volar, subir escaleras, trepar montañas, pasear con escasas ropas o desnudos, perder algún diente, un hotel, un avión, un automóvil. ¿Tienen estos sueños alguna relación con nuestra realidad interna?
Los sueños contienen información a descifrar. Hay miles y miles de libros y autores que han tratado el tema, obviamente sería pretencioso  pretender aportar todas las visiones o la síntesis de todas ellas, éste artículo es un acercamiento, basado principalmente en el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung que fue uno de los pioneros en la investigación de los sueños.
Jung descubrió que los sueños intentan regular y reequilibrar nuestras energías físicas y mentales, y que no solo revelan la causa básica de la desarmonía interior y de la angustia emocional, sino que presentan soluciones creativas para los problemas cotidianos. Una de sus estudiantes Marie Von Franz decía que la solución de nuestros dilemas está dentro de nosotros y que la encontraremos en nuestros sueños: “Los sueños nos muestran cómo encontrar un sentido en nuestras vidas y realizar el gran potencial de vida que tenemos dentro.”


El consciente y el inconsciente

La mente humana la han dividido en dos partes a efectos didácticos, consciente e inconciente, siendo esta última mucho mayor. Nuestra mente inconsciente podría ser comparada con un ordenador repleto de información; la mente consciente sería capaz de captar los datos visibles en la pantalla. Esta pantalla, nuestro campo consciente, está siempre cambiando. Lo que es consciente en un momento, puede ser inconsciente al momento siguiente. Una experiencia común de este hecho es la súbita incapacidad de recordar nombres a la hora de hacer presentaciones, nombres que un minuto atrás se sabían muy bien, o confundirse con un número telefónico conocido. La información está en la mente, pero aprisionada en el inconsciente, y aunque queramos, a veces, ese querer no basta para hacer accesible a la conciencia toda la información.
También buscamos en el inconsciente cuando nos preguntamos: ¿Por qué me siento así?, o ¿qué pasa en mi cabeza? Estamos intentando traer información desde el inconsciente a la conciencia. Es como si supiéramos que la solución está en algún lugar dentro del computador pero no aparece en pantalla.
¿Qué es el inconsciente? Es todo aquello que sabemos que es psíquicamente real pero que no es consciente. Se trata de una definición por negación, y no dice nada, solo que no es consciente y lo deja en el misterio. No sabemos que es, sabemos que hay algo, algo que se revela en gestos involuntarios, errores al hablar, en sueños.
La parte inconsciente de la psique es retratada en los sueños, pero la información que llega a la mente consciente en la forma de recuerdo de un sueño suele tener poco sentido, está en forma de metáforas, son exposiciones altamente subjetivas y personales, en los que el yo siente emociones que van del pánico a la sensación sublime de paz o belleza.
 

Dormir y soñar

No todos los sueños son de igual importancia. Los antiguos distinguían entre pequeños y grandes sueños. Los pequeños son fragmentos nocturnos de la fantasía, y se olvidan con facilidad, provienen de lo personal, algunos son residuos del físico, es decir tenemos frío y en nuestro sueño nos bañamos en agua helada, otros son manifestaciones de deseos reprimidos, y otros sueños, la mayoría son mensajes del inconsciente.
Platón decia que el ser humano es un puente entre dos mundos, el material y el espiritual. Así cuando nos dormimos el plano físico, se relaja y desata, afloja los lazos que tiene el psíquico, en función de la intensidad de nuestras obsesiones, manías, preocupaciones, este mundo intermedio puede irse de viaje más o menos lejos, puede desatarse más o menos. Si estamos muy preocupados sobre nosotros mismos nuestros sueños dibujaran una y otra vez lo que nos ha ocurrido en diferentes versiones, si somos capaces de vivir en nuestra vida consiente un poco más allá de lo que afecta a nuestro ombligo, en sueños podremos experimentar otras cosas.


La interpretación de los sueños

Mucha gente usa diccionarios de sueños pero según la psicología analítica estos diccionarios no tienen ningún valor porque dan una interpretación estática. El simbolismo onírico es muy individual. Se necesita conocer las asociaciones individuales. Lo importante es lo que la imagen significa para el soñante y las experiencias que éste tuvo. Interpretar es como todas las ciencias, hay reglas básicas, aspectos generales, se necesita habilidad profesional, pero jamás se puede interpretar sin escuchar al soñante, los manuales no sirven.
Pero, es cierto que existen temas típicos de sueños, como volar, subir escaleras, trepar montañas, pasear con escasas ropas o desnudos, perder algún diente, la gente, el hotel, la estación de ferrocarril, el avión, el automóvil, los animales angustiantes (serpientes, cucarachas, ratas…), que puede significar para cada soñante algo distinto, no radicalmente distinto pero sí personal.
Sé que hay sueños ininteligibles y de vez en cuando alguno directo, que nos hace reír porque sabemos que significa. El inconsciente es un buen bromista. A veces parecen fáciles de entender y nos engañamos a nosotros mismos. ¿Por que cuesta tanto interpretar los propios sueños si están en nosotros? Porque el sueño nunca dice lo que uno ya sabe. Indica algo desconocido, un punto ciego. Es como tratar de verse la espalda. Los sueños tocan nuestros puntos ciegos. No nos dicen lo que ya sabemos, sino lo que no sabemos.




Funciones del sueño
 
Empezaremos con las dos funciones del sueño más importantes y usuales, una prospectiva y una compensadora. La compensadora, utiliza los elementos del día anterior que han permanecido en la represión o sencillamente débiles para entrar en la conciencia y elabora un sueño que compensa actitudes, que muestra causas de lo que nos sucede, compensando las actitudes de forma contraria o quizás exagerando. Para entender la teoría de las compensaciones no es que alguien pesimista tendrá sueños optimistas, sino que puede ser que se tiñan de negro sus sueños, y sigan siendo pesimistas, más exagerados todavía para que veamos donde está el problema, la causa, depende de la personalidad de cada uno, esa es la finalidad.
Dentro de esta función hay una cuestión básica es: ¿Como saber si un sueño se refiere a la realidad externa o interna? Si por ejemplo un hombre sueña que su esposa le roba el auto, ¿cómo determinar si el sueño se refiere a un problema externo en su relación conyugal o algo interno, consigo mismo? Ese es el problema más peliagudo de todos.
El soñante en general piensa: Ella lo que hace es cortar mis movimientos, siempre interfiere, por eso he soñado que me robaba el coche, el problema está en mi esposa. Pero dicen los especialista que un 85% de los temas oníricos se refieren exclusivamente a uno mismo y los personajes que vemos no son las personas reales (nuestro amigo, nuestro padre), sino personificaciones de defectos o virtudes nuestras, encarnadas en una persona.
El sueño puede indicar una proyección: su lado femenino (alguna parte de si mismo: su comodidad, un miedo) roba el auto, es decir le impide moverse, progresar, y él proyecta ese miedo en la figura de su esposa. Ve el problema en su mujer, cuando está dentro de él. Siempre se debe partir con la pregunta ¿qué cosa en mí hace eso? En vez de tomar el sueño como un aviso contra terceros. Porque a nuestro inconsciente no le importa casi el mundo exterior, solo el interior, no le preocupa que fulanito tenga una carencia o un defecto, pero sí que nosotros lo tengamos.
Por otro lado, la función prospectiva es una anticipación de las futuras acciones conscientes, que se presenta en el sueño, algo así como un ensayo previo. Su contenido simbólico bosqueja la solución a un conflicto. Son como un pronóstico médico o meteorológico. Se trata de un previo cálculo de probabilidades que puede concordar parcialmente o coincidir con el futuro. Los pronósticos son a menudo francamente superiores a las conjeturas conscientes que nos podamos hacer, ¿Por qué? porque no estamos tan condicionados por el que dirán, por el egoísmo, etc.
Es como si el consciente y el inconsciente jugaran al escondite, y cuando el consciente descubre al inconsciente, es decir puede interpretar correctamente, el sueño no se repite, ya no es necesario, ya ha entendido el mensaje, ahora bien, si no rectificamos, si no vivimos el sueño se repetirá de otra forma, pero aparecerá de nuevo mientras persista la actuación errónea en la vida consciente.


Soñar con los ojos abiertos

Los sueños entregan información muy interesante a quien se empeña en comprender su simbolismo. El resultado, es cierto, no tiene mucho que ver con preocupaciones mundanas como comprar y vender. Pero los negocios no explican el sentido de la vida, ni una cuenta bancaria satisface los deseos profundos del corazón.
Todo el mundo puede tener sueños de los que se miran con los ojos abiertos. Los granes sueños son los ideales, de un mundo mejor, de paz, de belleza, de comprender la Vida o comprender a los demás o comprendernos a nosotros mismos, de conocer la Verdad.
Después de descubrir América, Colón llevó muchas riquezas a la reina Isabel. Pero los tesoros más valiosos eran sus mapas, con los cuales otros podrían seguir explorando las tierras recién descubiertas. Los sueños han sido considerados el camino real al inconsciente. Jung viajó por este camino y trajo consigo un mapa de la psique humana, la inconsciente y la consciente, y anunció que, empleando sus propias palabras, que todos estamos obligados a crear grandes sueños, a elaborarlos pacientemente como si fueran la más magnífica obra de arte, como si, detalle a detalle, construyésemos ese enorme sueño de nuestra existencia. Solo elaborando grandes sueños, mejorándolos, trayéndolos a la realidad, empezamos a sentir en qué consiste la condición de ser humano. La imaginación es un gran poder, es la gran esclarecedora de la conciencia, la única que puede dirigir a la voluntad.

Nueva Acrópolis – Honduras
Organización Cultural internacional


miércoles, 7 de marzo de 2012


 

LA PIRAMIDE DE MASLOW

Abraham H. Maslow, creador de la psicología humanista y eminente psicólogo del siglo XX, nos expone las características de la propia autorrealización según su sistema.
A través del estudio comparativo que han realizado grandes pensadores como Jung o Mircea Eliade, constatamos que existieron técnicas para iniciarse en la Sabiduría en todos los antiguos pueblos, y métodos de transmisión de la misma que al girar de los tiempos hemos perdido u olvidado por el cambio de intereses y perspectivas en el hombre.
Sin embargo, pensadores de avanzada de hoy, a través de una investigación seria y profunda, vuelven a arribar a las mismas costas de lo esencial.

Parte de la idea de que el hombre tiene una serie de necesidades básicas y metanecesidades (Pirámide de Maslow), que motivan sus comportamientos, y por tanto, según las que prevalezcan, así será la conducta, valores y realización de la persona.

Éstas van desde el alimento, la seguridad, el afecto, el respeto y la autoestima, hasta la autorrealización. Nos explica que muchas personas, al cubrir sólo las necesidades inferiores, de supervivencia y afecto, no se realizan plenamente, y de ahí derivan todo tipo de problemas que resume en la palabra enfermedad, puesto que para Maslow la salud es pleno desarrollo personal, y la enfermedad, desequilibro o déficit en el mismo.

Maslow afirma que no sólo necesitamos vitaminas y minerales para nuestra salud, sino que otros aspectos del hombre necesitan sus vitaminas para su desarrollo pleno, como la vivencia y práctica de valores éticos que actualicen y desarrollen nuestra naturaleza interior, cultivándola. Eso sí, considera que se requiere disciplina para revelar o actualizar nuestra naturaleza interior.

En todo este proceso no descarta circunstancias difíciles, frustraciones, privaciones, dolor, que harán aflorar fuerzas dormidas o sencillamente seguridad y fuerza interior si las resolvemos y enfrentamos con valor. Quien no ha resistido o superado la adversidad, sigue dudando de su propia capacidad de hacerlo, nos dice.

 Además de una buena alimentación para el cuerpo físico, y una vida afectiva sana para nuestra psique, necesitamos darle medios de expresión a nuestra naturaleza superior para que actúe como principio rector de nuestra vida. Si se niega o intenta abolir este núcleo esencial, la persona enfermará. Para el autor la enfermedad no sólo es física, sino psicológica, mental, del alma.

Maslow afirma que la carencia de valores humanos como guías y motivadores de la conducta da como resultado enfermedades o metapatologías que son disminuciones de lo humano. Ejemplo de algunas de ellas serían la pérdida del entusiasmo por la vida, el sin sentido, el aborrecimiento, la indiferencia, la apatía, el fatalismo, el vacío existencial. La desacralización de la vida, la aridez, la ineficacia, sensación de ser inútil, la desesperación, las dudas fundamentales, la angustia, el cinismo, futilidad, la destructividad, etc.


Autorrealización

Podemos reconocer a las personas autorrealizadas por las siguientes cualidades: son altruistas, trascendentes, solidarias, responsables, sociales. Tienen una percepción superior de la realidad, espontaneidad, creatividad, y no dependen de la opinión ajena. Les determinan las leyes de su propia naturaleza interior y son personas maduras interiormente.

Por el contrario, las personas que no salen del círculo de sus necesidades básicas estarían en un estado patológico que Maslow define como niñez.

Las personas sanas, maduras, se sienten motivadas principalmente por tendencias hacia la autorrealización y por sus capacidades y potencialidades: talento, misión, vocación, destino, conocimiento de sí mismos, tendencia a la unidad, solidaridad, integración, defensa de los valores supremos. La necesidad y el deseo prosiguen, pero en un nivel más alto.
Siempre siguiendo a Maslow definimos también diferentes grados o escalas de placer y de amor.

En el placer tenemos:
  • El placer de la escasez: una vez que se sacia esta necesidad, se produce un alivio de la tensión; este placer es poco estable y duradero. Surge de la escasez o necesidad satisfecha.
  • El placer superior de la producción, creación y profundización: cuando se realiza, genera éxtasis y serenidad. Surge de la Plenitud o el deseo de dar.
  • En el amor tendríamos:
  • El amor de ser: es un amor altruista, donde lo importante es dar; no es posesivo, es admirativo, agradecido, nos hace crecer. Se puede comparar a la experiencia estética o mística. Tiene efectos profundos y amplios en la persona, y resulta una experiencia elevada y rica.
  • El amor deficitario; es un amor egoísta que surge de la carencia, de la necesidad de recibir; puede ser satisfecho, pero produce ansiedad y hostilidad como consecuencia de nuestra dependencia.
  • El primero es más independiente, menos celoso, menos temeroso, más desinteresado, más generoso. Se esfuerza en ayudar al otro en su autorrealización.


 

Metanecesidades y valores supremos


Cuando la persona se ve impulsada sólo por la urgencia de las necesidades básicas, se siente en desequilibrio y es dependiente del medio o de otros, a quienes necesita para cubrir sus carencias; de ahí surgen miedos, angustias, ambiciones y luchas.

Si se ve impulsada primordialmente por las metanecesidades o valores supremos, se ve impelido a superarse, a crecer, a resistir la adversidad, a luchar por causas elevadas y justas, por la defensa de lo bueno y lo bello. Es como si los valores supremos tuvieran una especie de unidad, y cada valor particular fuera como una faceta de ese todo. Las personas autorrealizadas están especialmente motivadas, las impulsan valores supremos o metanecesidades. Y los defenderán apasionadamente, porque se han llegado a identificar con ellos y conocen sus beneficios a todo nivel.

Cuanto más próxima se encuentra la persona a la autorrealización o plena humanidad, más probable es descubrir que su trabajo está metamotivado, y no únicamente motivado por las necesidades básicas de supervivencia. Para las personas más evolucionadas, buscar la justicia, la verdad, la bondad, la belleza, es más importante que buscar la seguridad económica, la admiración, la posición social, el prestigio. Para ellas, los mayores placeres se hallan en satisfacciones transpersonales, más allá del egoísmo, como por ejemplo, ver que se cumple lo que es justo, realizar un trabajo eficazmente, hacer progresar la verdad, compensar la virtud, denunciar el mal, hacer el bien. Tienen el sentido de nobleza obliga. 

Disfrutan completando y propiciando la felicidad. Son generosos. El misterio les resulta atractivo. Disfrutan ayudando a la autorrealización de otros. Les causa gran placer conocer personas honestas, valerosas, admirables, eficaces, rectas.
Expone el autor de La personalidad creadora que en el ser humano hay dos sistemas de fuerzas; uno que se aferra a la seguridad, tiende a defenderse por miedo y a retroceder al pasado. Asustado de correr riesgos, temeroso de perder lo que posee, le asusta la independencia, la libertad y la separación del colectivo.

El otro sistema de fuerzas empuja hacia la totalidad y la unicidad del yo con el Todo. Hacia el funcionamiento pleno de todas las capacidades.

Afirma Maslow que el conocimiento hace a la persona más sabia, rica, fuerte y madura. Todo lo que aumenta el temor reduce nuestro impulso a conocer, y todo lo que permite la valentía libera nuestras necesidades de conocer.

La práctica del conocimiento nos va otorgando la verdadera libertad de miedos, ignorancias, dependencias, desequilibrios. Es necesario ejercitar el valor de conocer, ampliar nuestras perspectivas e intereses y cultivar otros aspectos de nuestro ser y necesidades para desarrollarnos plenamente como seres humanos. Como siempre, la solución a nuestros problemas comienza por una educación integral, que posibilite al ser humano su autorrealización plena como tal, acercándole a ese centro de poder que todos tenemos en nuestro interior.

Nueva Acrópolis, organización internacional sin fines de lucro de carácter filosófico y cultural cuyos ejes de acción son la cultura, la filosofía y el voluntariado. Para más información visite www.acropolishonduras.org, envianos un correo a info@acropolishonduras.org  o llame al 2232-0727

viernes, 2 de diciembre de 2011







CELEBRACION DEL DIA MUNDIAL DEL VOLUNTARIADO


Hoy en día, la actividad de los voluntarios abarca prácticamente cualquier tipo de actividad. Puede ser deportiva, asistencial, virtual, en países distintos al de origen, en catástrofes, etc., y se puede decir que no hay grupo humano que no pueda practicar el voluntariado.
Antes de llegar al voluntariado, hubo grandes ejemplos individuales que rompieron la dinámica de su propio proceso social y ejemplificaron para las generaciones siguientes una forma de actuar diferente a la entonces conocida y valedera para establecer un nuevo modelo de comportamiento.
Así, por ejemplo, Henry Durant, un hombre de negocios suizo, se horrorizó ante el espectáculo de miles de hombres muertos y heridos tras la batalla de Solferino, en Italia, e intentó ayudar en lo que pudo en aquel desastre, recabando para ello la colaboración de muchos de los habitantes de la zona. Sin embargo, la impotencia de no poder atender a tantos heridos que morían simplemente por falta de cuidados le impulsó a promover una organización internacional de ayuda, una ayuda neutral en la que no se hicieran distinciones entre los bandos. Sus ideas sentaron las bases para que en 1864 la Convención de Ginebra tomara la decisión de crear una agencia de ayuda internacional, que luego sería la Cruz Roja Internacional. En un ámbito distinto, el barón de Coubertin fue un pedagogo empeñado en transmitir la idea de que se pueden adquirir valores espirituales a través de la correcta práctica del deporte. El día que soñó con una extraordinaria competición a la que concurrieran deportistas de todo el mundo, abrió el camino a los Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Sus ideales de competir sólo por conseguir la gloria, sin ánimo de lucro y bajo el signo de la fraternidad ilustran el esfuerzo desinteresado y lleno de obstáculos de un solo individuo, que logró que se congregaran deportistas de catorce países bajo el lema: “Lo esencial en la vida no es vencer, sino luchar bien”.
Poco a poco se fueron desbrozando las diferentes sendas del voluntariado. Los voluntarios son, en su mayoría, jóvenes. En la juventud radican las máximas potencias, la mayor energía para mover las circunstancias, pero no solo hay que ser joven de cuerpo, sino tener esa juventud interior que permite enfrentar los obstáculos hasta vencerlos y llevar a la práctica aquello que antes fue un sueño idealizado. Es la Afrodita de oro de los griegos, la que otorga la capacidad de plasmar los sueños en la realidad circundante. Las circunstancias presentes ofrecen un panorama conflictivo y contradictorio a los jóvenes. Por una parte, el acceso a informaciones de lo que sucede en cualquier parte del globo vierte sobre ellos la cruda realidad de las terribles desigualdades que hay, no solo según el lugar de nacimiento, sino también según el sexo, las condiciones físicas, el grupo social, etc. Esto provoca como reacción una especie de angustia existencial y un deseo de no ser engullido por el sistema, siempre que no se caiga en un estado de sopor indiferente para evitar cuestionar el propio papel en los problemas y sus soluciones.
Una persona voluntaria es aquella que se compromete por iniciativa propia y de manera desinteresada en una acción organizada al servicio de la sociedad. Es decir, el voluntario practica la generosidad, el servicio a los demás y sabe del compromiso. Es libre, porque lo realiza sin coacción, y en ocasiones, tiene que realizarla a pesar de presiones sociales, económicas o políticas externas. En el fondo, los principios del voluntariado son aquellos que responden a la pregunta: ¿Qué sociedad queremos? No solo los poderes públicos están prestando atención a los grupos de voluntarios; también están siendo objeto de estudio en cuanto al beneficio de su labor para los propios voluntarios. Así, el voluntariado produce las emociones positivas generadas por la acción voluntaria (alegría, entusiasmo, satisfacción, complacencia, etc.) hacen más resistentes a las personas frente a la adversidad, facilitan el establecimiento de relaciones de amistad y amor, beneficiosas en situaciones de conflicto o escasez, y deshacen los efectos fisiológicos que provocan las emociones negativas. Parece  también  que  cuando  las personas  se sienten  felices  se centran menos en sí mismas, les caen mejor los demás y desean compartir su buena fortuna incluso con desconocidos.
Un voluntario implicado en su actividad experimenta sensaciones parecidas a las de un músico concentrado en una nueva composición o un investigador embebido en un experimento, es decir, su labor concentra su atención placenteramente: se pierde la noción del tiempo y los obstáculos se afrontan con decisión. Son los jóvenes los más damnificados en este siglo XXI, que ven que el mundo que han heredado está lleno de lacras, que su herencia de un planeta saludable, el mismo planeta del que gozaron cientos de generaciones, les llega mancillada y herida gravemente, que por acciones que sucedieron antes de presentarse ellos en el mundo existen numerosas desigualdades y desequilibrios. Todo esto choca con la naturaleza de los jóvenes, que se sienten fuertes para emprender acciones que mejoren lo que conocen, que se rebelan ante situaciones que no comparten, que tienen de forma natural una sed de justicia que no ven reflejada en su mundo. Los jóvenes, los jóvenes de espíritu, que muchas veces coinciden con los jóvenes de edad, son los agentes de la nueva solidaridad, de la vieja justicia natural, de la eterna sed de la condición humana de lograr un mundo mejor. Los voluntarios participan en este logro poniéndose como carne de cañón allí donde se les necesita.







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