jueves, 10 de enero de 2013












Año Nuevo... ¿¡Vida nueva!?

                                                                                 
Cuando se acerca el fin de un año, el fin de un pequeño ciclo dentro de nuestras vidas, suele acometernos el deseo de repasar ese ciclo y las cosas que hemos llevado a cabo durante su transcurso.

Éxitos y fracasos pasan rápidamente -demasiado rápidamente- delante de nuestros ojos, de la imaginación, y preferimos olvidar todo prometiéndonos mil mejoras para el próximo lapso que, finalmente, no será muy diferente al anterior.

Dos problemas coinciden de manera influyente en este panorama, dos problemas a los que queremos referirnos en este artículo.

Uno de los conflictos mayores es la indecisión de los humanos acerca de lo que verdaderamente queremos ser y hacer. Esto lleva a vegetar en vidas medianas, opacas y carentes del brillo del idealismo. Todo se resuelve en una perpetua angustia, que se borra apenas por fugaces momentos, pero que nunca es erradicada, porque en realidad nunca desaparece.

El trasfondo de este problema es simple pero profundo: la angustia diaria, la angustia del momento presente, es el resultado de otras radicales y angustiosas preguntas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? Si el ser humano no tiene definidos ni sus principios ni sus fines, ¿Cómo puede definir su momento presente?

Para decidirse a hacer algo, para decidirse a ser alguien, hay que SABER qué es el hombre en general, y quiénes somos particularmente cada uno de nosotros. Es necesario resolver el origen y el fin de nuestras vidas, no en la vulgar respuesta de la materia que "aparece y desaparece" por "leyes casuales", sino en la verdad de una Ley Causal que encierra el misterio de nuestras vidas humanas y de todas cuantas formas de vida existen. Hay que adentrarse hasta la Raíz Divina -bajo el nombre que a Ella quiera dársele- para reconocer la propia raíz humana. Hay que vibrar con el ritmo de la evolución universal para sentirse igualmente imbricados dentro de ese ritmo, y comprometidos con esa misma evolución. Entonces podremos vivir años distintos unos de los otros, años mejores unos que otros a medida que ellos transcurren; entonces se borrará la opacidad de nuestras vidas, pues cada minuto que pase será un minuto de mayor claridad interior.

El otro conflicto es la confusión entre lo temporal y lo atemporal, entre lo que vive y se gasta y aquello otro que perdura sin desgaste. Indudablemente nuestras vidas suponen un juego perpetuo entre valores temporales y cambiantes y valores perpetuos y estables. Pero hay que llegar a diferenciar perfectamente unos de otros.

Del mismo modo en que ninguno de nosotros puede identificarse totalmente con el cuerpo; del mismo modo en que, aunque el cuerpo envejece, nosotros podemos seguir siendo jóvenes por dentro, porque la Juventud radica en el alma; así, y no de otra forma, debemos escoger como guía aquellos valores que no perecen con el tiempo.

La diferencia está entre lo duradero y lo eterno. Lo duradero, dura... pero finalmente se acaba; se traduce en modas más o menos largas, pero modas al fin. Lo eterno es siempre, ahora, antes y después; aunque miles de voces "de moda" pretendan disminuir lo eterno, ello vive fuertemente arraigado en cada uno de nosotros. El hombre de las viejas civilizaciones, ése que hoy aparece en forma de coloridas imágenes en los libros de historia, y el hombre de nuestros días, ambos siguen entendiendo de la misma forma el valor del Bien, de la Virtud, de la Amistad, del Amor, del Honor, del Deber, de la Fidelidad...


Si abandonamos las falsas vergüenzas, las que nacen de las modas fugaces, no existirán temores al manifestar que todavía nos importa, y mucho, el seguir siendo buenos, fieles, amorosos, honorables, valientes, virtuosos, en general.


La actitud del ser humano no debería fundamentarse en modas, sino en verdades. Las modas muchas veces son apenas producto de la cobardía interior. Si ser virtuoso es difícil, entonces se menoscaba la virtud y se la desprecia lo suficiente como para que nadie se preocupe en alcanzarla. Pero si despierta el Hombre Interior, se alzará por encima de estas cuestiones temporales y variables, y hará oír su voz.


El Año Nuevo es lo que cambia; el tiempo es lo eterno. Un año y otro se distinguen por el acento que pongamos nosotros mismos en ellos, pero nosotros seguimos siendo los mismos. El Nuevo ciclo debe suponer un respiro en el camino, un alto para meditar y planificar, sin olvidar la continuidad, la suma de experiencias y esfuerzos anteriores. Y, sobre todo, supone la promesa con nosotros mismos de avanzar un paso más, hacia una nueva meta en aquello que decidimos lograr.

 

Entonces, unidos podremos brindar por un Año no sólo Nuevo, sino Mejor.
 

Delia Steinberg Guzmán.

Directora Internacional de Nueva Acrópolis

  
Nueva Acrópolis - Honduras

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jueves, 1 de noviembre de 2012





Cómo Vivir el Espíritu Samurái

Practiquemos el poderoso Código Bushido

 
 

Las culturas de extremo oriente resultan fascinantes y a la vez enigmáticas para nosotros los occidentales; puesto que en ellas se encuentras difuminadas una gran cantidad de influencias místico-religiosas de los primeros pueblos que habitaron estas naciones “primitivas”.

Si quisiéramos evaluar el impacto de las actividades y pasatiempos que estas culturas han tenido sobre occidente, seguramente la Gastronomía y las Artes Marciales ocuparían los primeros lugares en difusión y popularidad.

Todos los pueblos de la antigüedad gozaban de una disciplina marcial de una u otra forma, pero quienes lo han sabido refinar y enfocar de mejor manera  a su cultura y orden político y social han sido estos pueblos orientales como ser China, Japón, Corea y algunos otros; a tal grado que hoy en día estas artes guerreras ya forman parte de algunos de los deportes más populares en todo el planeta. De esos estilos primitivos nos quedan como herencia estilos de combate tales como Kung fu, Tai chi, Karate, Judo, el taekwondo y muchos otros.

 

El Japón Feudal

El periodo feudal japonés duró de fines del siglo XII a mediados del XIX y es comparable en muchos aspectos al periodo feudal europeo. Ambos mantuvieron rígidas estructuras jerárquicas de clase y un estricto código ético para la clase guerrera. Este código fue conocido en Japón como Bushido, que traducido literalmente significa "Modos Militares del Caballero", o código de conducta apropiado para un caballero guerrero. En el vértice de la pirámide social estaba el Emperador o "Hijo del Cielo", quien fue adorado hasta 1945 como un dios viviente; pero no tuvo ninguna intervención práctica en los asuntos de Estado durante la mayor parte del periodo feudal. Su función principal residía en promover la cultura y el arte recatado de la vida cortesana, la arquitectura, la jardinería ornamental, la poesía y las damas geishas, para todos los cuales se aplicaban reglas estrictas. El poder político residía en manos del shogun o ''General" quien personificaba al Dios de la tormenta o padre espiritual de los Samuráis. Sus poderes eran una combinación de los de un primer ministro y los de un caudillo militar contemporáneo.

 

La Mística del Samurái

Después de reflexionar sobre los datos puramente históricos y sociales de la cultura japonesa; cabe el preguntarnos ¿Qué hace la diferencia entre esta clase militar y otras que han existido anteriormente? ¿Cuál es la diferencia entre la clase samurái y la legión romana?

Es en este punto donde nos encontramos con la gran influencia que juega la religiosidad oriental en estas prácticas marciales ya que todas ellas sin excepción se vieron permeadas por el Sintoísmo, el budismo Zen y el Confucianismo. De esto podemos deducir el fuerte apego que estos preceptos y códigos éticos hicieron en la clase Samurái.

Este proceso filosófico se desarrollaba a temprana edad en los jóvenes aspirantes a Samurái; pues todas las actividades en las que estaba enmarcada su formación gozaban de un contexto filosófico-Religioso; aun aquellas actividades alejadas del campo de batalla como la caligrafía, la poesía, la ceremonia del té así como las propias del campo de batalla como la equitación, el esgrima (kenjutsu), tiro de arco (Kyudo) y la lucha cuerpo a cuerpo (jujitsu).

 

El Código Bushido; Las Siete virtudes


Este famoso tratado es la piedra angular de la ética y la disciplina del Samurái; es la esencia misma de la cultura japonesa del periodo feudal y sobrevive aun en la sociedad moderna.

Sus preceptos son:

 

- Gi - Rectitud - decisiones correctas
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.


- Yuu – Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.


- Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso, el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.


- Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no sólo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de crisis.


- Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.


名誉「名譽 - Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones tomadas y cómo son llevadas a cabo reflejan quién es verdadero ser de sus ejecutores. Nadie puede ocultarse de sí mismo.


忠義 - Chuugi - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

 

Los legendarios Samurái desaparecieron ya hace muchos años, son estos preceptos los que cimentaron por muchas centurias la mística cultura japonesa; la misma que hoy en día insiste en recordar con orgullo sus antepasados

 

Todos podemos ser un poco samuráis y vivir el Bushido. La humanidad entera con una visión filosófica práctica y apoyada en el estudio del pensamiento universal, puede hacer uso de estos principios y adaptarlos a su diario vivir; con la finalidad de poder despertar estas virtudes caballerescas y vivir un poco de su grandeza.

 

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Nos interesan tus aportaciones al tema, haznos saber tus comentarios y/o sugerencias de temas de tu interés.
 
 

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Nueva Acrópolis, organización internacional sin fines de lucro de carácter filosófico y cultural te invita este miércoles 23 de septiembre a las 6:30 p.m. a la conferencia gratuita  “El Espíritu Samurái y el Código Bushido“.  Tel. 2232-0727




  

        El valioso poder de las palabras. Cuídelas!!!


  En nuestra sociedad dirigida por los medios de comunicación masiva se nos olvida el asombroso poder de las palabras. Tienen enorme poder para herir o sanar, para construir o destruir reputaciones, para ensalzar o denigrar a otro ser humano. Así, las palabras que pronunciamos, literalmente cambian el mundo y la forma en que vemos a las personas.

Veamos diez formas de mejorar nosotros y el mundo canalizando el poder de las palabras.

  1. EVITE A LOS  CHISMOSOS

Se dice que: “El chisme mata a tres: al que lo cuenta, al que lo escucha y al sujeto”.

El daño se esparce como incendio fuera de control, los chismosos crónicos son negativos y nadie les tiene confianza. La reputación de la víctima se arruina casi siempre de manera injusta. Y el que escucha es el más dañado de todos, al tener el poder de revertir la tendencia, deteniendo la difamación del involucrado.


  1. COMENTE SOBRE LAS IDEAS Y NO SOBRE LAS PERSONAS

Hablar sobre ideas puede elevar, educar y estimular; pero hablar sobre personas, fácilmente se torna en plática negativa. Una vez que se discute sobre alguien, es fácil pasar a su atuendo, su más reciente novio, o que usa demasiado perfume. Hablar mal de otros nos hace descuidados y conformistas, por tanto menos proclives a mejorarnos a nosotros mismos.


  1. PIENSE ANTES DE HABLAR

Estamos tan dispuestos a platicar que no nos preguntarnos acerca de a quien beneficiará lo que vamos a decir; o si los sentimientos ajenos saldrán lastimados, o si se dañará alguna autoestima al decidirmos a hacer algún comentario u observación. Revise estos aspectos y  evitará dolor a otros al no pronunciar palabras hirientes innecesarias.


  1. USE PALABRAS Y SU SONRISA PARA ANIMAR A OTROS

Aún las personas seguras de sí mismas albergan algunas dudas o preocupaciones sobre su familia, amistades o trabajo. Comparta una palabra amable o un cumplido, no solo con familiares o amigos, sino con los dependientes de las tiendas, quien estaciona su auto y otros que encuentre durante el día. Sus palabras amables y sonrisa pueden hacerle día a otros.
 


  1. LA VERDAD NO ES EXCUSA

Aun si un chisme es verdadero, como que el vecino se va a quedar sin trabajo, no lo divulgue. No es asunto suyo de cualquier modo. Tan importante es practicar el auto control verbal como combatir la humana tendencia a gratificarse comentando la desgracia ajena.



  1. JUZGUE FAVORABLEMENTE A LOS DEMAS

Busque lo bueno en otras personas, aunque sea difícil. Quizá estén atravesando un difícil reto personal, o simplemente tuvieron un mal día. Esto hará menos probable que eche a rodar un chisme luego de una interacción desafortunada.

 

  1. NO SE AUTO DENIGRE

Es sabio que además de no denigrar a otros no lo hagamos contra nuestra propia persona. Un leve auto desprecio es una cosa, pero ventilar deficiencias o maltratarse verbalmente lleva a sentimientos de auto exclusión. Su negatividad hará que otros lo eviten. Al ser consciente de sus debilidades, estimúlese a superarse y dígase que puede ser y será mejor, un día a la vez.



  1. CAMBIE DE TEMA CUANDO EL CHISME EMPIEZE

Al menor indicio, tome otro tema si la conversación se rebaja a chisme. Si aun así el chismoso encuentra oídos más dispuestos en otra parte, al menos usted no se hizo su cómplice. ¿Atorado en chismes sin poder escapar? No culpe al chismoso, trate de sugerir un tema más interesante tan pronto como sea posible.



  1. COMPARTA MALAS NOTICIAS SÓLO SI DEBE HACERLO


A veces se deben compartir reportes negativos con otros si los motivos son justificables. Se vale compartir lo que se sabe de otra persona si involucra a una potencial pareja o socio de negocios. Ciertamente debe conocer los hechos, no exagerarlos y tener el mejor interés de la otra persona en el corazón.



  1. TENGA CUIDADO CON LOS HALAGOS

Alabar la belleza del nuevo collar de diamantes de una amiga frente a una tercera que no puede darse semejante lujo, fácilmente crea sentimientos de envidia y resentimiento. Felicitar a una nueva madre por su bebé puede provocar inmenso dolor si se dice frente a una pareja estéril. Mire a su alrededor antes de conceder alabanzas o felicitaciones. Otros escuchan.


Finalmente recordemos, nuestra palabra tiene un poder, usémoslo para construir un mejor mundo para los que nos rodean y para nosotros mismos. Podemos elegir: herir, o amar.



Nos interesan tus aportaciones al tema, te invitamos a opinar  y  a sugerirnos algún tema de tu interés.



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martes, 30 de octubre de 2012

  
 
  EL DOLOR
 
 
 

Hay una pregunta que calladamente o en voz alta. solemos formularnos varias veces al día, muchas, demasiadas veces  en la vida. ¿ Por qué sufren los hombres? ¿Por que existe el dolor?
Esta pregunta señala una realidad de la que no es imposible escapar.Todos sufren; por una u otra razón, todos sangran en su corazón e intentan vanamente apresar una felicidad concebida como una sucesión ininterrumpida de gozos y satisfacciones.
 Viene  a mi memoria  una parábola de budismo que siempre me ha impresionado; aparece en los libros bajo el nombre de El Grano de Mostaza.
Y, en sintesis, refleja  el dolor de una madre que ha perdido a su hijo pero que, sin embargo, confia en volverlo a la vida gracias a las  Artes Mágicas del Buda. Este  no desalienta a la madre; sólo le pide que para resucitar a su hijo le consiga un grano de mostaza, ese grano tan especial , jamás aparecerá, y el dolor de la madre se verá mitigado en parte, al comprobar cuánto y cuán grandes son también los sufrimientos de todos los demás seres humanos.
Pero el hecho de que todos los hombres sufran no quita ni explica la realidad del sufrimiento. Y otra vez nos preguntamos, ¿por qué?
Viejas enseñanzas más viejas  aún que la parábola citada, no ayudan a penetrar  en el intrincado laberinto del dolor.
 En general se nos indica  que el sufrimiento  es el resultado de la ignorancia .Así sumamos dolor tras dolor ,es decir, a los hechos dolorosos en sí, sumamos el desconocimiento de las causas que han motivado esos hechos: no somos capaces de  llegar a las raices de las cosas para descubrir la procedencia profunda de aquello que nos preocupa;simplemente nos quedamos en la superficie del dolor, allí donde más se siente, y allí donde más se manifiesta la impotencia para salir de la trampa. Ignoramos la causa de lo que sucede , y nos ignoramos a nosotros mismos , sumando una doble incapacidad de acción positiva.
Asimismo desconocemos  otras leyes fundamentales de la Naturaleza y una vez más, por ignorancia, acrecentamos  nuestro dolor.Deberíamos saber que ningún dolor  es eterno, que ningún dolor se mantiene ante el embate de una voluntad constructiva. Nada, ni dolor ni felicidad, puede durar eternamente en el mismo estado. Hay que aprender, pues, a jugar con el tiempo para hallar una de las posibles salidas del laberinto.
El dolor de lo que por venir  no tiene cabida en el presente, ya que es un sufrimiento inútil, antes de tiempo y, tal vez, sin razón de ser . Es verdad que en el presente ya se está gestando el futuro, pero también es verdad que eltemor del futuro  es germen  de futuros  males, mientras que la voluntad firme y positiva  da lugar a cirscunstancias más favorables que también pueden gestarse en el presente.
El dolor de las cosas pasadas es como intentar mantener  el cadáver de un ser querido en nuestra casa, repitiéndonos constantemente  que no ha muerto, volviendo mil veces los ojos a la irrealidad de un cuerpo que no existe y desconociendo la otra realidad espiritual que si existe.
 Y en cuanto al dolor del presente, es apenas una punzada que en breve se hunde en el pasado, para dejar lugar al futuro.
Por eso decía un sabio que los hombres somos capaces de sufrir tres veces por la misma cosa; esperando que suceda,mientras sucede y después de que ha sucedido.
Así se refuerza la tesis de "la ignorancia como madre de todos los dolores"
Para lo orientales, siguiendo con la tónica de la parábola budista, el dolor el vehículo de conciencia, lo que equivale a decir que todo sufrimiento encierra una enseñanza necesaria para nuestra evolución.
El dolor es el que nos obliga a detenernos y a preguntarnos acerca de las cosasa.Sin el dolor, jamás nos diríamos, como tantas veces lo hacemos: ¿Por que a mí? , para advertir seguidamente que no es
 " a mi " solamente ...Sin el dolor, no nos propondríamos indagar en las leyes ocultas que muevesn todas las cosas , hechos y personas.
 Por poco que volvamos los ojos. encontraremos sufrimiento: sufre  la semilla que estalla para dar lugar al ábol , sufre elhielo que se derrite con el calor o el agua que se endurece con el frío, y sufre el hombre que, para evoluciona , tiene que romper las pieles viejas de su cárcel de materia.
Pero tras todos estos sufrimientos se esconde una felicidad  desconocida : la plenitud de la semilla, del agua, del alma humana que descubren , en medio de las tinieblas, la luz segura de su propio Destino.

Tomado del Libro :El Héroe Cotidiano.
De Delia Steinberg Guzmán

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 A propósito del Amor... ¿Sabemos Amar?

 
 
Búsqueda de la unidad perdida, sentimiento de exaltación o pasión estética, es un motor que impulsa al ser humano a perseguir lo que no tiene. El amor y la felicidad están íntimamente unidos.
 
El hombre siempre se ha interesado por el amor: qué significa, qué alcance tiene, cuál es su profundidad y, sobre todo, su relación con la felicidad. Es como si el hombre, al encontrar el amor, hallase la felicidad al mismo tiempo.
Decían los viejos filósofos que el hombre busca lo que no tiene, y que ama lo que le falta; como se siente incompleto, tiende hacia aquello que considera importante para sentirse plenamente humano en su totalidad.

El amor es una profunda necesidad de unión con aquello que nos falta. Aunque sentimiento por excelencia, es una manifestación de la carencia de los hombres. No se ama lo que se tiene; lo que se tiene está simplemente con o dentro de nosotros, formando parte de uno mismo.
Se ama lo que nos completa, lo que agrega a nosotros aquello que no tenemos. Por eso el ignorante ama la sabiduría y el sabio ama la ingenuidad de la ignorancia.
El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un "objeto amoroso". Si una persona ama a otra solamente, y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es total, sino un tipo de relación simbiótica o un egoísmo ampliado. Sin embargo, la mayoría de la gente supone que el amor está constituido por el objeto, no por la facultad. Cree que amar es sencillo y lo difícil es encontrar un objeto apropiado para amar o para ser amado por él.
Puede compararse esa actitud con el hombre que quiere pintar, pero que en lugar de aprender el arte piensa que debe esperar el objeto adecuado y que pintará maravillosamente bien cuando lo encuentre.

La satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin capacidad de amor al prójimo, humildad, coraje, fe, disciplina... En una cultura en la cual estas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar. De hecho, para la mayoría de las personas, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado y no en amar.
El amor es preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es, no como se necesita que sea, como un objeto para el uso particular.
Es un arte y debe aprenderse igual que la Pintura, la Música o la Literatura.
Según Platón, Eros, el más antiguo de los dioses, era el Amor primigenio, la fuerza primordial de cohesión. Para la Mitología griega, cuando el mundo no existía, cuando todo era caos, cuando las cosas estaban en potencia nace un impulso, una fuerza tremenda que es capaz de ordenarlo todo, de unirlo, de darle forma y vida. Una vez que Eros ordena todo el Universo, empieza a plasmarlo en distintos planos, como si fuesen escalones que van descendiendo desde un altísimo y sutilísimo Cielo hasta una tierra muy concreta, visible y palpable que es aquella donde nosotros nos encontramos. Eros se encarga de que en cada plano haya alguna forma especial de amor, que se exprese de una forma apropiada a ese nivel.

Afirma Platón que hace muchos miles de años, cuando el Dios primero gestó nuestro Universo, comenzaron a dividirse las almas de los hombres, hasta llegar a los miles y miles de almas que habitan sobre la Tierra. Estas almas que se fueron dividiendo sentían como si hubiesen perdido algo, como si a cada una le faltase su mitad. De ahí el concepto de las almas gemelas y del amor como esa necesidad que sentimos todos los humanos de encontrar aquello que una vez formó parte de nosotros pero que no encontramos ahora.
El amor era ni más ni menos que la búsqueda de la unidad perdida, de la armonía por oposición y por semejanza. Por oposición, porque a todos nos falta una mitad; la semejanza está dada en la afinidad espiritual, aquella que hizo que alguna vez dos almas fueran una, por lo que necesitan encontrarse otra vez. Pero nosotros utilizamos la misma palabra para todos los niveles; para referirnos a una exaltación mística, a un entusiasmo estético o a esa pasión que sentimos de saber más y penetrar en los misterios de la Naturaleza. También son amor los múltiples estados de afección, cariño o apego a otros seres humanos, a una ciudad, a una casa, a un libro, a un animal.

Cuando se ama a alguien se ven cosas que nadie ve. Dicen que el amor es ciego. No, el amor abre los ojos. El hombre que ama a una mujer la encuentra semejante a una divinidad... ¿se equivoca? En apariencia, sí. Pero en realidad, si alguien parece exagerar las cualidades del ser que ama es porque lo ve como Dios lo creó en el origen y tal como será al final de su evolución, cuando vuelva de nuevo al seno del Eterno.

Platón afirma que si el amor se expresa en todos los planos del Universo, es lógico que también se exprese en el plano físico. Solemos caer en la simpleza de pensar que para el amor platónico, todo lo que fuera sexo era automáticamente rechazado, y no es así. En la época de Platón también había hombres y mujeres que se buscaban y se amaban, y trataban de expresarlo bajo todas las formas posibles. Pero si el amor se expresa en todos los planos del ser humano, intentemos desarrollarlo en los superiores, en la captación de los elementos a los que tiende el alma, ya que son más duraderos y auténticos.

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miércoles, 24 de octubre de 2012


Voluntariado, ¿tiene límites la solidaridad?


Se les ve haciendo colectas, vendiendo artesanía para recaudar fondos, ayudando a minusválidos e incluso, en lugares desagradables, sucios y míseros, intentando aliviar la penuria ajena. Generalmente están ligados a instituciones religiosas pero también son muchos los colectivos laicos cuyo único interés es sentirse útiles en una sociedad deshumanizada, donde se cobra por todo menos por el sufrimiento, que es gratuito.
Son los voluntarios.
Para muchos, la mayoría, es la primera experiencia con la vida real. Su militancia en favor a los demás les ha obligado a salir de la burbuja de incomunicación en la que todos estamos mas o menos inmersos.
Ahora están siendo objeto de las noticias y reportajes en los medios de información de masas, como si fuesen extravagantes -la verdad es que para muchos lo son- o lunáticos aburridos . Y los noticieros sólo recogen aquellos casos que por dramáticos u originales rozan el reality-show , a lo que nos están acostumbrado.
De tal forma, gracias a la repetición, la noción que se tiene del voluntariado se limita a la persona que ayuda en las epidemias, guerras y catástrofes, o bien a los minusválidos, heridos y demás enfermos.
Esto es triste, porque además de no ser correcto, hace que el voluntariado caiga en un suerte de moda, como aconteced con todo lo que repiten los medios de comunicación. Lo que es un noble impulso del alma cae en ser lo que más "viste" en un momento determinado.
Es triste también porque el hecho de que ayudar a alguien se convierta en noticia dice muy poco del estado de bienestar que hemos pretendido construir.
Y no es correcto, porque el voluntariado pude actuar en tantos campos como necesidades pueda tener el ser humano, no solamente en el aspecto del sufrimiento o de la incapacidad física.
Pese a todos los peros que condicionan este nuevo estímulo que la sociedad parece dar al voluntariado, es una gran noticia en estos tiempos el hecho en sí, el que la gente de todas edades vuelva a desempolvar el olvidado acicate de la generosidad.
Hace poco, Antonio Gala venía a decir, más o menos, que en la indiferencia ante la pobreza está la auténtica raíz de la discriminación y el racismo. Y desde estas líneas apostillamos que el mejor combate que pueda plantársele a este monstruo de la intolerancia es el voluntariado. Compartir lo que se tiene con el que no tiene. La mejor forma de vencer la pobreza es rompiendo el tabique que nos impide reconocer la miseria ajena como propia al haberla consentido.
Pedro hace falta reconocer la pobreza en todos sus planos. La más evidente es la indigencia física. Sin embargo, la más peligrosa es la miseria espiritual, la pobreza en conocimientos, en justicia y en todos aquellos valores que hacen del hombre un ser tolerable para sí mismo. Y esta es la más peligrosa; también hacen falta voluntarios contra esta pobreza que no se ve pero que se siente.
Nos rebelamos ante los limites que quieren poner a la solidaridad. El voluntariado rebasa el umbral del sufrimiento físico. Hemos dicho ya que la generosidad de acción puede ejercerse en tantos campos como necesidades tiene el hombre. Y el hombre tiene, tenemos, necesidad de un ambiente sano, de unas relaciones naturales con el entorno, de una educación integral, de un acceso abierto al desarrollo cultural, de ser escuchados, de crear con nuestro ingenio, de saber emplear todas nuestras facultades.
Tenemos necesidad de autoestima, de justicia, de belleza, de sentirnos acompañados, de felicidad por el sueño acariciado y alcanzado.
La miseria también alcanza a todo esto, y contra ella debe llevarse a cabo la solidaridad, la acción voluntaria.
La ayuda desinteresada sólo tiene un limite: el que cada uno se imponga.

Belén Pérez
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sábado, 20 de octubre de 2012


                  
              ¿Hacia dónde se dirige nuestro Mundo?
Como de costumbre, ante esta pregunta, surgen dos posiciones radicales, opuestas e irreconciliables: el pesimismo más grande y desesperanzado y el optimismo más fantástico e ingenuo. El infierno o el paraíso.
ImagePara el optimismo a ultranza, nuestro mundo sigue una línea recta ascendente, en la cual no se vislumbran accidentes de importancia. La creación y el progreso son constantes. Hoy mejor que ayer y peor que mañana... Jamás un tropiezo, un problema grave; al contrario todo es amor y comprensión en la bienvenida familia humana.
Los choques, enfrentamientos y errores son apenas travesuras sin mayor trascendencia, fáciles de subsanar con buena voluntad y una sonrisa. La única sombra que opaca este feliz panorama es precisamente la gente que no comparte esta posición, los negros augurios que entorpecen la alegría inconsciente de quienes ven o interpretan las cosas como más les satisface. Es como ir por la Historia sin apenas dejar huella.
ImageDesde el punto de vista pesimista la civilización se precipita en caída libre. Hoy es peor que ayer y mejor que mañana., La corrupción del género humano es evidente y se apuntan cono causas varias razones; entre ellas los fallos estrictamente espirituales o más concretamente el alejamiento de una u otra forma religiosa, la incomprensión de una u otras forma socio-política.
Asimismo la ciencia es nefasta: a mayores conocimientos, mayores son los desastres y peor es la aplicación que el hombre hace de esos conocimientos. El arte es apenas la vulgar exacerbación de los sentidos... Estamos ante el desastre total; todo va mal y nada tiene solución. Solo queda esperar el fin del mundo,. La gran catástrofe sobre la que abundan predicciones de todo tipo dentro de la amplia gama de lo negativo.
Por eso nos preguntamos una vez más:
¿Hacia dónde va nuestro mundo?¿Sólo tenemos estas dos posibilidades, estas dos únicas formas de enfocar la vida, nuestra vida actual?
Si analizamos desapasionadamente nuestro tiempo es imposible evitar la idea de crisis. Hay muchas cosas rotas, inútiles, olvidadas o perdidas, superadas desgastadas... hay en todos una gran ansiedad de cambio, pero no se sabe muy bien qué es lo que se quiere cambiar ni en qué dirección se abren los cambios más viables.
La moral atemporal, ese sentimiento de ser más allá del presente existir, se ha diluido en las conciencias, o bien dormita en las profundidades del inconsciente, o bien asoma de vez en cuando sin hacerse oír entre las multitudes desorientadas. La belleza, el valor, la honestidad, la finura del buen gusto, la delicadeza del amor, la espiritualidad, en fin, esconden como lacras vergonzosas tras los harapos de la moda, las ironías, la grosería y la violencia.
A simple vista se advierte la agresividad individual y colectiva, la intolerancia absoluta, el desprecio de los unos por los otros y el deseo de venganza en todos los planos.
Entonces, ¿no hay ni un pequeño resquicio de luz?
Claro que sí. Hay luz mientras podamos pensar en lo que sucede, analizar lo que estamos viendo y extraer experiencias de todo ello. Hay luz mientras conservemos la capacidad de soñar con un mundo nuevo y mejor, a la vez que ejercitamos la voluntad para convertirlo en realidad. La hay mientras sigamos leyendo las páginas siempre vivas y actuales de la Historia, donde aprendemos que, hasta ahora, siempre hemos superado los momentos más amargos y difíciles. Así el mayor optimismo se expresa como fortaleza e inteligencia para sortear los errores repetidos y renovarse en los aciertos.
¿Hacia dónde se dirige nuestro mundo?: hacia su propio destino; y nosotros los hombres no somos ajenos a ello. Es hora de plantearse una nueva pregunta: ¿soy capaz de participar activamente en esta empresa?. En el sí de la respuesta está la posibilidad de hacerlo. Es la hora.

Delia Steinberg Guzmán
Directora Internacional de Nueva Acrópolis